Obsesionado por los
titulares,
Decía un lector de
prensa: se me han olvidado los suplentes. Peor, movidos por lo escandaloso se
nos olvidan los referentes cotidianos ; -¿para cuándo lo nuestro? decía el
desesperado ciudadano en la tribuna de invitados del Parlamento.
Por más que me tiente,
no quiero escribir hoy de la efeméride del Muro, del sin vivir de los
secuestrados del Alacrana, de los inacabados asuntos del Pp. La vida está en
los pucheretes, y esos guisos se hacen en el piso de cada ciudadano.
Miguel Ángel Heredia
nos informaba ayer que ha presentado una
proposición no de ley en el Congreso, instando al Ministerio de la Vivienda a
que agilice la Renta Básica de
Emancipación. Que se mejore la coordinación en las políticas de vivienda con la
Junta de Andalucía, y que las ayudas lleguen sin demora como solicitan muchos
jóvenes. El titular “10.000 jóvenes malagueños se benefician ya de las ayudas
al fomento del alquiler de Gobierno y Junta”,
abría un artículo con una exhaustiva información, que afecta a miles de
ciudadanos, pero obviamente sólo mereció,
casi el soslayo, o la suplencia informativa.
La información que nos
facilitaban Heredia y el secretario de
Ciudades del PSOE, afecta a la demandas no sólo de estos jóvenes, sino a
las 40.000 familias que tienen la necesidad de una vivienda de VPO y en
especial en la Costa del Sol. Los números no son baladíes, las acciones que se han puesto en marcha son
de excepcional importancia, las comparaciones que se hacen entre la actitud del Municipio de Mijas gobernado por el PSOE,
comprometido incluso con la entrega gratuita de suelo, con los de Fuengirola y
Marbella, gobernados por el PP, al parecer ajenos a la demanda de sus
vecinos, merece todo el foco de la atención política y ciudadana.
Recuerdo una reunión
política de campaña electoral, en las
que nos aventurábamos a dar determinados
mensajes, sobre los asuntos más trascendentes de nuestros programas. A la
vuelta de la tarea, en eso extraños exámenes de conciencia que conllevan los
fracasos, vimos cómo nuestros mensajes quedaron deslucidos en una cháchara
ineficaz, mientras que los dardos envenenados que nos lanzábamos entre
adversarios, ocuparon la campaña. Eso sí, fuimos denunciados hasta la saciedad
editorial, por la falta de programa de todos los contendientes a los comicios. ¿Maldición! eso que se llama marcar la agenda quedó como siempre para mejor ocasión.
Dicen los macros de la
economía que mientras los ciudadanos tengan un presupuesto
magro, las arcas públicas deben constituir el estímulo para
recuperar el gasto privado: de manual. Por lo tanto, mejorar y acelerar las acciones dónde concurran los fondos
públicos es la tarea ingente en estos momentos de crisis. Escurrir el bulto es
el blasón insolidario de los que ahora prefieren los parados y sin viviendas,
blandiendo la excusa de evitar hipotecar a las futuras generaciones. Eso sí,
cuándo los molestas a estos mismos con
los efectos del cambio climático para dichas futuras generaciones, dejan el
problema a Dios y al destino y no a la acción sobre las industrias
contaminantes.
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