Olimpiada Política
Nos sonaban a caricaturas
jocosas los viejos militares y políticos soviéticos cargados de medallas,
también nuestros paisanos de cada cosa que se clavan los alfileres de
chatarrería en su ojal para exhibirnos una gloria, afición o papanateo a veces
resultan un poco extraños. Pero no acierto a conceptuar al Gobierno
de Aznar que acordó pagar 275 millones de pesetas, en sucesivas cuotas
mensuales en dólares, a un lobby de Estados Unidos por las gestiones para que le concedieran al ex presidente
Josema, la medalla del Congreso Norteamericano ¡pa lucirla en el ojal!
Él y su equipo, en una
olimpiada política, no pasarían el control antidopaje. Menos mal que se han percatado
de los defectos del contrato que hicieron con el lobby yanki y nuestro Tribunal de
Cuentas ha puesto las alarmas. ¡Vaya líder! ¡vaya Gobierno! Menos mal que el
vicepresidente primero era Don Mariano Rajoy y el segundo vice Don Javier
Arenas Bocanegra. Es cierto que don Mariano y don Javier han redicho que ellos
no tienen tiempo de mirar al pasado, ellos son perpetuas opciones de futuro
para España y Andalucía.
El histrionismo del
jefe de los populares andaluces, Sr. Arenas, en Manilva
proponiendo disolver todos los ayuntamientos afectados por algún caso de
corrupción, contrasta con la negativa de su partido y gobierno a disolver en
2001 y 2003 el Ayuntamiento de Marbella,
aceptar en sus filas exgilistas, y mantener los casos de Alhaurín el Grande y
Gaucín. Seguro que el llamado ministro campeón a lo mejor consigue la medalla olímpica en la carrera de huir de su pasado y
pertinaz presente.
Cincuenta mil folios
tiene la instrucción del caso Gürtel: si
se mide en euros birlados por página, la investigación no nos defrauda, si se
mide en horas de trabajo resulta extenuante, si hay que hacer fotocopias para
las defensas es un disparate, pero todos sus actos inmorales caben en un “pendrive”.
La desvergüenza es patrimonio nada más de los golfos y no tiene oficios, y nunca nos abandonará como destino de la
humanidad, pero los tomos de este sumario ojala pudieran poner sordina a los
concernidos por él y su paraguas político
en el Partido Popular.
Lamentablemente desde
los tiempos del denominado por Cambó como “el último pirata del Mediterráneo”,
Juan March, Mallorca no nos obsequiaba con titulares de inmundicia como los que
afectan hoy a su clase política: primero la señora Munar, ex presidenta del
Parlamento Balear y consejeros de su partido; más tarde el caso Matas, ministro
de Aznar de Medio ambiente y dos veces Presidente balear.
Seguro que ustedes entre
trono y trono, la semana pasada han
podido seguir y opinar sobre los calvarios que
zarandean a tanto presunto
desahogado; lamentablemente muchas de estas acciones las han realizado cargos
públicos, funcionarios o personas afectas a alguna confianza que estos les han
otorgado; la tipificación de los delitos y las penas la conocemos, y aunque la justicia
penal no puede ser desfavorable al reo por endurecimiento posterior de las penas, últimamente no me
siento en ninguna tertulia en que mi interlocutor no opine sobre la necesidad de imponer mayores castigos y
sobretodo, “que no salgan de chirona
hasta que no devuelvan la última peseta”.
Es exigible recobrar las cotas de honestidad y credibilidad que conseguimos en la acción
pública en el inicio de la Transición y apartar del territorio
público a tanto frescales y advenedizo,
y el que quiera una medalla que sea por auténticos méritos políticos.
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