Los cuentos y las
cuentas de Podemos
A días vista de Vista
Alegre, el panorama no deja de ser más triste para Belén Esteban y la pandilla
de rugidores de los platós, por las supuestas disputas internas de los
podemistas, que están ocupando más espacio televisivo, que el abriguito de
Zidane.
Entre tanta
concurrencia mediática, he intentado aclararme entre dimisiones y discusiones
congresuales, de las insalvables diferencias entre los eclesiásticos de Pablo y
los alegres de Errejón. Uno puede llegar a la modesta conclusión, que ante
tanta letra menuda en vocativo, el problema como cuándo se firma una hipoteca,
está en las condiciones generales de contratación, que suelen atar más que la
propia deuda.
Las burbujas políticas
como las económicas, corren el peligro de hincharse en el vacío, hasta tener
450.000 personas con derecho a voto telemático, como Podemos, y que nadie sepa
la hora que es, salvo su avanzadilla mediática que por sabérselas todas, nadie
quiere perder “el machito” del control de la organización, y han formado un
guirigay siniestro, sabedores de que la calle no está para tantas tiendas de
campaña.
La madona Bescansa,
sufre por el choque de trenes, demasiado amor de madre por la criatura,
mientras que Monedero echa más madera, hasta hincharle el morrito a Iñigo, que
le ha recordado al profe Juan Carlos, menos rollo, que fue de los últimos en ocupar las calles en el movimiento de los indignados del 15M, él,
mientras se ocupaba de borronear en la revolución bolivariana.
La verdad, no sé el
merito revolucionario de los 15M, para presumir de los trienios que tanto
cacarean, salvo haber tomado postura ante la crisis, no tienen más mérito que
el de poner unas tiendas de campañas en el centro de las ciudades, sin otro peligro
para ellos que los codazos por encontrar su hueco en la roncada. Méritos, sus
predecesores, que lucharon contra el franquismo, y, supieron de correr ante los grises, de los
tricornios, de las cárceles y de los terribles interrogatorios de la policía
social de Franco. Lo de las tiendas de campañas era un juego, frente a
gobernantes tan constitucionalistas y mogollones como ZP y su ministro
Rubalcaba.
Vista Alegre a la
vista, me cuesta creer de la desidia hispana, que los 450.000 votantes
telemáticos de los que presumen, rellenen las casillas, conozco algunos, y me
parece que se han dado de alta como en las redes sociales, y les gusta picar en
todas las cofradías. Por lo que están por ver las cuentas sin cuento, de los
concurrentes.
Iglesias como su nombre
indica quiere un partido de obediencia eclesiástica, los otros, lo mismo pero
en el conclave; me temo que los molestos al origen son Echenique y Teresa
Rodríguez, que al final se pueden jugar un Errejón de muerte.
¡Ojo al cuento! porque
nos van a agotar más tiempo de plató que los ukases de mister Trump.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario