miércoles, 12 de agosto de 2020

LOS CUENTOS Y LAS CUENTAS DE PODEMOS


Los cuentos y las cuentas de Podemos
A días vista de Vista Alegre, el panorama no deja de ser más triste para Belén Esteban y la pandilla de rugidores de los platós, por las supuestas disputas internas de los podemistas, que están ocupando más espacio televisivo, que el abriguito de Zidane.
Entre tanta concurrencia mediática, he intentado aclararme entre dimisiones y discusiones congresuales, de las insalvables diferencias entre los eclesiásticos de Pablo y los alegres de Errejón. Uno puede llegar a la modesta conclusión, que ante tanta letra menuda en vocativo, el problema como cuándo se firma una hipoteca, está en las condiciones generales de contratación, que suelen atar más que la propia deuda.
Las burbujas políticas como las económicas, corren el peligro de hincharse en el vacío, hasta tener 450.000 personas con derecho a voto telemático, como Podemos, y que nadie sepa la hora que es, salvo su avanzadilla mediática que por sabérselas todas, nadie quiere perder “el machito” del control de la organización, y han formado un guirigay siniestro, sabedores de que la calle no está para tantas tiendas de campaña.
La madona Bescansa, sufre por el choque de trenes, demasiado amor de madre por la criatura, mientras que Monedero echa más madera, hasta hincharle el morrito a Iñigo, que le ha recordado al profe Juan Carlos, menos rollo, que fue  de los últimos en ocupar las calles  en el movimiento de los indignados del 15M, él, mientras se ocupaba de borronear en la revolución bolivariana.
La verdad, no sé el merito revolucionario de los 15M, para presumir de los trienios que tanto cacarean, salvo haber tomado postura ante la crisis, no tienen más mérito que el de poner unas tiendas de campañas en el centro de las ciudades, sin otro peligro para ellos que los codazos por encontrar su hueco en la roncada. Méritos, sus predecesores, que lucharon contra el franquismo, y,  supieron de correr ante los grises, de los tricornios, de las cárceles y de los terribles interrogatorios de la policía social de Franco. Lo de las tiendas de campañas era un juego, frente a gobernantes tan constitucionalistas y mogollones como ZP y su ministro Rubalcaba.
Vista Alegre a la vista, me cuesta creer de la desidia hispana, que los 450.000 votantes telemáticos de los que presumen, rellenen las casillas, conozco algunos, y me parece que se han dado de alta como en las redes sociales, y les gusta picar en todas las cofradías. Por lo que están por ver las cuentas sin cuento, de los concurrentes.
Iglesias como su nombre indica quiere un partido de obediencia eclesiástica, los otros, lo mismo pero en el conclave; me temo que los molestos al origen son Echenique y Teresa Rodríguez, que al final se pueden jugar un Errejón de muerte.
¡Ojo al cuento! porque nos van a agotar más tiempo de plató que los ukases de mister Trump.
Curro Flores


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