miércoles, 12 de agosto de 2020

MAS ROCK MENOS AMOR


Más rock y menos amor, el tiempo político
Estos días de zozobra con elecciones convocadas, las redes sociales, whatsaap y demás familia, se me llenan, reboto o no, según tendencia y sonrisa, y así se engorda la nube de insuficiencias. Antes era el mundo de los carteles electorales, donde recargábamos las paredes de llamadas de libertad.
Los míos, se entienda, por diferentes medios me han hecho llegar un aviso con fotos, para que prevengamos con nuestros ratones a los incautos electores sobre el populismo de Podemos, y del terror de los  populares, como azotes de las urnas. En el fondo lo de la abuelita del cuento de Caperucita. Cómo si desde el 20 de diciembre, el común de los mortales interesados por la política, no hubiera tenido tiempo de descubrir los colmillos del lobo. Pero parece que hay que insistir con los ingenuos, los pasotas y aburridos, por si las moscas.
Ser del socialismo democrático en todas su extensión, parece que nos da una patente de cohesión, racionalidad, cambio y sosiego social; que invita por sí mismo a ser de los nuestros; y la verdad es que desde el mayo del 68, en Europa, salvo los la derecha implícita, el pueblo ha encontrado en los socialistas democráticos, y los socialdemócratas unos buenos aliados para gobernar. La crisis y sus secuelas han roto el paso político, y ahora desde Cádiz a Atenas, cada cual trata de alumbrarse o deslumbrarse a su modo en la política, salvo los que toman herencia por coherencia.
No pude dejar de recordar al ver el mensaje contra los populares y los populistas, que me llegaba desde mis compañeros, una vieja historia, que me hizo reír, cuando me la contó un excepcional representante artístico, que llevaba a un ídolo del pop español en sus inicios con el espectáculo –Rock y amor- y que iba palmando como se dice en el argot, de concierto en concierto. Desesperado el manager por el taquillaje, se atrevió a decirle a su artista, -oye Miguel, no podías poner un poco más de rock, y  un poquito menos de amor, para no quedarnos tiesos.
Los líderes que encabezan las formaciones políticas han sufrido un gran desgaste desde el 20D, porque nadie ha querido correr con el gasto ante su electorado para pactar la gobernabilidad de España, eso sí, los hemos tenido cobardes como Rajoy, voluntariosos como Pedro Sánchez, colaborativos como Albert Rivera e incalificables como Pablo Iglesias. Hasta el que mejor cartel perecía tener, Alberto Garzón, se ha subsumido el quinto en una lista de Podemos, como si fuera un satélite de la operación Tania, para fundir IU.
Aunque peino poco, y cano, y soy de lo que soy, tenemos hasta el 26 de junio para dar estopa en concierto con mucho rock político, porque el amor puede que se nos dé por añadidura.
Curro Flores

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