¿Orquesta Filarmónica
Andaluza- Ciudad de Málaga?
He rememorado la
batalla que libramos para la creación de la Orquesta Sinfónica de Málaga,
encabezada por Pedro Aparicio, después de leer el magnífico trabajo
periodístico de Francisco Liñán: “La eterna nota desafinada de la Junta con la
OFM”. Hasta tal punto llegó la hostilidad, que hasta se tuvo que convencer a Alfonso
Guerra, en aquellos tiempos, vicepresidente de gobierno, y Mi Arma
Mahler del PSOE, como gustaba
llamarle los guasones entre bastidores.
Recuerdo, que recién
subido el Caja de Ahorros de Ronda de Baloncesto a primera división, acompañé a
su directiva a la visita protocolaria al presidente de la Junta de Andalucía, en
una distendida pausa del acto, aproveché para recordarle al Consejero de Cultura
de nuestras aspiraciones para tener la Orquesta, fue tan beligerante su
respuesta, que almorzando con la
expedición cajista, no paraban de referirse a la inapropiada actitud del
Consejero. Olvidaron el comentario del presidente, mi amigo Pepote, que en un
alto, quiso presumir como sevillano de que ellos también tenían un equipo de
Volei en primera. Después nacerían las dos orquestas andaluzas al unísono, ya
con Torres Vela de consejero, alegría,
por el trabajo bien hecho, pero quizás cuando se firmó el protocolo, sus
denominaciones debieran haber sido, Orquestas Filarmónicas de Andalucía seguidas
del nombre de cada ciudad, para haber dado el sentido patrimonial de la Junta
en ambas.
La orquesta sevillana,
estuvo a punto antes, y pudo disfrutar del Auditorio de la Maestranza, recuerdo
que se estrenó con el Concierto para violín de Beethoven. Pasaron unos meses,
hasta que se hizo sonar en el Teatro Municipal Miguel de Cervantes, Cuadros
para una Exposición de Berliotz, se demostró al público malagueño el enorme
instrumento sinfónico que acababa de nacer. Es el momento de agradecer al
Alcalde el trabajo que me encomendó, y al director Octavio Calleya, los músicos
Francisco Gálvez y Gonzalo Martín Tenllado, y siempre Carlos de Mesa, tantos
otros que nos orientaron, y los políticos correspondientes de la Junta, que
trabajaron codo con codo. De nuestra Orquesta pudimos presumir en los
auditorios de Madrid, Barcelona y Sevilla, porque nuestros músicos cautivaron
al público y a la crítica.
El ojo del amo estuvo
engordando el caballo sin escatimar esfuerzo y presupuesto, así hasta el último
día, que nos despedimos de nuestra vida municipal con un concierto extraordinario,
patrocinado por los amigos de empresa Larios.
He seguido a distancia
con nostalgia, afecto y cuidado interés el devenir de nuestra Orquesta, ahora más
delgada, considero un despropósito cualquier trato diferenciar a la baja de la Junta hacia nuestra orquesta con
respecto a la sevillana. Pero sin entrometerme en la distancia con que ven los
ojos de los amos al caballo, me fui del ayuntamiento de Málaga con la desazón
de no haber podido hacer el Auditorio, ahora tantos años después, estamos en
las mismas, pero se ha invertido casi más de su coste en un Museo de las Gemas,
esperando que un cazatesoros nos lo llene.
Curro Flores
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