miércoles, 5 de agosto de 2020

SACARSE DE LA GORRA


Sacarse de la gorra
Como el chino de mi barrio está hasta los topes, constituye por estos días la envidia de las tiendas de chacinas, el peluquero y la confitería dormida. A la cola  de su caja se ha trasladado el patio de la verbena local. Como en cualquier festejo de andar por casa, pulula el chiste, la noticia y hasta las tallas  íntimas del vecindario sin decoro y probador.
Al principio, por respeto debido, me comportaba en los chinos, entre incrédulo consumista buscador de gangas y sorpresas: como mudo feligrés o un turista que usa los infinitivos en su pregunta para obtener del dependiente o dependienta la respuesta adecuada y no llamar mucho la atención.
Amén de la triada que me acongoja más que Fu Manchú  por más que perchelero, mis vecinos de Shangai ya hablan un malagueño nítido y sin complejos y que tratan con su amabilidad de quitarme la jindama dándome jarilla, me causan un respeto imponente, como el Piyayo al poeta –venir desde tan lejos para venderme una sartén.
Cuando estoy en el mostrador, me veo como la economía mundial ante la ventanilla de la última instancia en la crisis financiera o como la secretaria de estado Clinton, -acomplejadilla-, cuando tiene que negociar con las autoridades chinas, poseedores de un billón de la deuda soberana estadounidense. Tan sorprendidos como Cándido y Toxo en la huelga general, que se encontraron con el eficaz cierre patronal de los chinos, como dato menos incuestionable de la jornada.
Ahora que ya no usamos chistera, ni los chinos coleta, un paisano tocado a la inglesa y desparpajo, se sacó de la gorra a cuadros, mientras esperábamos en la cola del Bazar Chun, como si del mismo Chiquito de la Calzá se tratara, una caterva de chistes, con su inquina política, dedicados como es obvio a ZP. Los mismos  que se aplicaron a Suarez, González, Calvo Sotelo y Aznar, todo de un ingenio ajado, y que para mi sorpresa nada más que sacaba la sonrisa de la dependienta (la que cobra).
Como el hombre era del sur, dónde la chispa hace patriotismo frente a las fatigas de la vida, y andamos sobre estimulados a la hora de mostrarnos graciosos. Eché de menos en el necesario campus Andalucian Tech del chiste que reactualice a nuestros jaimitos, quevedos, bizcopardales, bartolos y que proyecten nuevas líneas de investigación, adecuadas a los signos de los tiempos, las nuevas realidades multiculturales y la globachistación.
Sabemos al día de hoy que Zapatero no ha cambiado su decisión de agotar la legislatura, y que seguirá tomando las medidas estructurales necesarias para salir fortalecidos de la crisis, incluso podía recitar el mantra del rechinar y crujir de dientes que nos espera para embarcarnos en la esperanza. De su futuro, del día después, si es noticia, para mi ha dejado de ser una cuestión de estado, si se retira, siempre me mostraré agradecido y solidario, si decide presentarse de nuevo, me encuentro en la misma posición de firme y dispuesto.
Pero en el otro lado de la balanza se mantiene emboscado el silencio de Rajoy, que ni el perfume de las encuestas favorables a los populares, consigue mejorar la confianza de los ciudadanos a su persona. Se ha encasquillado tanto en una hoja de ruta, la destrucción de Zapatero, que vive desmaquillado por las sombras de alternativas de gobierno desconocidas.
Votar al misterio, es tan inexplicable como enterarse de las virtudes que le encontró Aznar para nombrarle heredero. Por eso es mejor hablar del  bazar chino, de chistes y chismes, antes de que la caspa nos crezca de nuevo en la gorrilla.
Curro Flores
28 de diciembre de 2010





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