¿Opinómetros?
La capacidad de
sorpresa es inversamente proporcional a lo vivido, pero la era digital lo ha
desproporcionado todo. Esta mañana nos despabilaban con la puesta en
funcionamiento de los opinómetros municipales; aburrido de estériles rifirrafes,
le di poca importancia al asunto. Periódico en mano, ritual de mi precepto de
autenticidad de las noticias, comprobé que era verdad lo oído y “bit-gerido” por los ingenios
electrónicos.
Encantados de haberse
conocido, aparecían fotografiados juntos al artefacto del “opinómetro”, el
Concejal de participación ciudadana y otros responsables del ayuntamiento de
Málaga. Los ciudadanos podremos ejercer el diálogo participativo con el
municipio a través de las maquinas dispuestas estratégicamente en distintas dependencias
municipales.
El PlanE, tan denostado
como aprovechado por los populares, les ha servido para arañar los 200.000
euros que le han costado los cachivaches. El “opinómetro” es un útil que nos
garantiza el estado de información correcto de los gobernantes sobre nuestras
opiniones y deseos; evita la utilización del tensiómetro por los acaloramientos
en reuniones y asambleas obsoletas de política demodé; no tienes que pedir
turno para el uso de la palabra, ni esperar las peroratas ajenas. –¡Cuántas horas
de mi vida perdida zambullido entre vecinos!- Premio Nóbel y Principe de
Asturias propongo ya para los que ingeniaron el cacharo.
Ahora comprendo el
malestar que ha generado en la oposición municipal las adquisiciones de tan
singulares milagros. Seguro que se han
visto sustituidos en el carnaval del Pleno municipal por auténticos
opinómetros, y a los concejales de
gobierno como los contestómetros provistos de las auténticas y más reales
expectativas ciudadanas.
Para la próximas
gastadas opino se compren los Pitonisómetros, provistos de oráculos que alivien o
apacienten nuestras esperanzas vecinales; y que se compren tragaperras
para la recaudación de arbitrios; y no estaría de más instalar maquinas de marcianitos y plays para
hacer oportuna la espera, mientras aguardamos la cola de los opinómetros.
Me ha sorprendido en la
lectura de la sin par noticia el hecho
de que las primeras preguntas que se hacen al ciudadano por el instrumento
sean: ¿Quién construye el Metro, los colegios y los centros de salud? Si el
ciudadano estuviera bien informado, cosa no opinable, contestaría que los hace
la Junta de Andalucía, institución que representa en Málaga, María Gámez,
candidata socialista a la alcaldía de Málaga. Así podíamos seguir hasta llegar
a la pregunta -¿Quién ha pagado esta maquinita?
A Francisco de la Torre
le vendría tan mal que el ciudadano estuviera informado sobre la auténtica
acción de las administraciones públicas en la Capital, como si le preguntara al
“espejo mágico” -¿Quién ha gestionado realmente más por Málaga, María Gámez o
yo?
La trampa del
opinómetro está servida porque las preguntas las escribe el diablo. Por un módico precio se podía informar al
ciudadano de la administración responsable de cada cosa, y después podremos
opinar sin que se siembre la duda. Parco adelanto, para tan mayúsculo gasto.
Curro Flores
19 de octubre de 2010
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