lunes, 4 de mayo de 2026

LITORAL CUMPLIÓ CIEN AÑOS

 

LITORAL CUMPLIÓ CIEN AÑOS


La Revista Litoral, mamá editora de la Generación del 27, ha cumplido las Bodas de Hueso; desde que la fundaran Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, en la imprenta la malagueña Imprenta Sur.

Me sirve evocar a mi querido Miguel Romero Esteo, Premio Europa de Teatro, quién nos adoctrinaba sobre la vocación efímera de las iniciativas nacidas en Málaga; pionera e innovadora en tanto, a lo que no le daban después visos de continuidad. Para suerte de la historia, la Revista nacida en el taller de calle San Lorenzo, alumbradora de la Generación de Plata de la poesía española, ha sobrevivido un centenar de años, pasando por los avatares de su primera puesta en marcha; cruzando el charco para exiliarse en México, tras el Golpe de Estado, dando páginas de presentación a la mejor España en tierras acogedoras mejicanas, y como las canciones de ida y vuelta, volvió en el 68, para no parar de repartir emociones poéticas y magisterio estético desde Las Rocas en Torremolinos.

Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, José María Hinojosa, después el añorado José María Amado recobra la antorcha en España, y ahora Lorenzo Saval y María José Amado, llenan puntualmente mis estanterías y mis horas de vigilia, con unas sorpresas puntuales, que las espero con la emoción desatada de un niño al que han sobrepasado los Reyes Magos, con su esplendida largueza de manjares de sueños poéticos e ilustraciones.

Ahora para celebrar el acontecimiento, una exposición les está esperando en el Centro Cultural María Victoria Atencia en calle Ollerías, andarán hasta el rebalaje de La Ola creada por Aika Portero, con las infinitas portadas de Litoral, en las que podemos surfear y bucear en las entrañas de la más singular victoria de La Ciudad del Paraíso.

De ser caballero andante, lo merezco, más buzo delirante, velaría arpón hasta el madrugar de La Farola, y llevaría en el escudo el Pez de Manuel Ángeles Ortiz y la Sirena de García Lorca. No sé si un prisionero de los piratas, tendrá terabites de ingenio, para dedicarcame por mi pasión a la Revista, mis desvaríos como marinero andante tropezando con hoteles gigantes y monstruosos dioses yacentes de los mares.

Por la amistad y respeto de Pedro Aparicio con Amado, trabé íntimo conocimiento con el quehacer de sus trabajos, y sostuvimos un número de ejemplares permanentes y algunas ediciones especiales, de las que se beneficiaron nuestras bibliotecas, institutos y colectivos culturales; también por su preciada vistosidad y particular reclamo de sus números, como el primero dedicado a Picasso, eran preciados obsequios de protocolo en las visitas a la Alcaldía.

Porque me ha llegado por la Red, una foto de varios miembros de la Generación con el puño levantado, propio de la intelectualidad comprometida de la época. Me recuerdo la hazaña que vivió en la frontera en Kiev, Pedro Aparicio con el libro homenaje al Pintor malagueño. Una severa camarada de la vieja URSS, arrancó las páginas de la Suite Vollard, porque le parecían obscenos los dibujos de desnudos para el Soviet. ¿Qué hubieran dicho del desaguisado censor los fundadores de Litoral?

En fin, llenemos las Exposición, convoquemos a más lectores, y por si no sirve de molestia, pongamos paneles acristalados en nuestros paseos marítimos incluido los paseos del Puerto, con las hermosas portadas de los primeros años y las emocionantes de Lorenzo Saval, por eso de que un magnífico cartel es un grito para amansar merluzos.


Curro Flores


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