LUNA JOVEN
jueves, 27 de agosto de 2026
LUNA JOVEN: A JUAN CARLOS LOMEÑA
A JUAN CARLOS LOMEÑA
A JUAN CARLOS LOMEÑA
Jacinto Mena, el más bajo de todos los nuestros, me dio el mazazo, al llamarme en voz alta, y pararme en la calle turística histórica, dónde el ¡Curro! y en español, necesita traductor; un nudo me sobrecogió, su noticia era de llanto y de eternos recuerdos: el más alto de los nuestros, Juan Carlos Lomeña, había fallecido, no sabía más, salvo la hora del sepelio, en la que no podría acompañar a su esposa Tere Cantos, de la mejor cantera socialista coina, y a sus familiares, por esas cosas de mi turnería obligada de cliente fijo del SAS. Los leves comentarios con Jacinto, eran de jubilados, de esos que, nos para el júbilo del ocio, la balacera de la muerte, siempre atenta con nuestros compañeros queridos.
A Juan Carlos lo conocí clandestinamente, era el más joven de los cuasi juveniles que formábamos la Ejecutiva Provincial del PSOE malagueño; como estudiante de cuentas, llevaba la magra economía de las propias, con el bloc de los apuntes de SEPARCA, nuestra lavandería de los abonados secretos, que daban para la gasolinilla de nuestros trotes por los pueblos, papel de multicopistas y sus tintas manchosas en nuestra gaceta el SOL-CIALISTA. Juan Carlos era la más alta y clara voz de la libertad, de su grupo de íntimos; Miguel Ángel Sainz, su hermano Juan con Lolilla, Javier y Marisa Dávila, Pilar Oriente, Juan Alguera y la Pepa, la pareja de Margarita y su hermano Paco, -el más severo analista político-; Manzano, Zamorano y la valerosa Silvia Baca, el solícito y arriesgado “Trosco”. Un elenco de generosidad, compromiso y riesgo, antifranquistas con fuego interior de libertad.
A Juan Carlos era difícil perderle el paso socialista, gestor revolucionario del cambio de los Servicios Sociales de la Diputación de Málaga, excelencia en la Alcaldía de Coín, diputado nacional a Cortes, delegado de Trabajo; todas unas huellas firmes, como las de sus viejos alpargatones furtivos, que con rigor, laboriosidad y honradez intachable, han contribuido a mejorar la vida de los ciudadanos.
Nuestras agendas fueron poco coincidentes, salvo cuando su voz de alto barítono, nos acompañaba mensualmente al grupo socialista de Pedro Aparicio, como secretario de la Política Municipal del PSOE. Siempre lo echaremos de menos, por su amistad, solidaridad y trayectoria de bien.
Curro Flores
LUNA JOVEN: LA ARQUEOLOGÍA ESTIVAL FENICIA
LA ARQUEOLOGÍA ESTIVAL FENICIA
LA ARQUEOLOGÍA ESTIVAL FENICIA
Si el vocablo “estivalero”, no acogiera a los forofos que trotan por los festivales musicales veraniegos; una inmensa cantidad de excavadores arqueológicos, llevados por el tiempo despejado- solariego y por sus vacaciones universitarias, utilizan el subvencionaje oficial, para darle a la pala de los ¡eurekas!, con el descubrimiento del pasado arcano en verano, serían grandes maestros estivaleros.
Como llegan los finales de Agosto, y la apertura de curso se aproxima, es época de que aparezcan noticias de grandes hallazgos y hallasguíticos desenterrados de A.C.; así los malagueños autóctonos tenidos por boquerones, y por algunos por mercachifles portuarios, nos apedillaban también de fenicios. Hete aquí que en el Cerro del Villar, toca la hora de la esperada noticia pos-ferial, de cómo van los trabajos de nuestro pasado más fenicio, ya en la quinta etapa. Así que me empapo dos páginas de envolver pescado, para que me diga el profesor-arqueólogo de la UMA, don José Suárez Padilla, que se ocultaba bajo la picola de profes y ex-alumnaje en los restos del primer puerto fenicio del siglo octavo a.c., frente a la estela de los resbalajes aeroportuarios del Guadalhorce.
En 1987, de edil de Cultura, tuve la oportunidad de conocer a la sabia arqueóloga, doña María Eugenia Aubet, visitando sus trabajos en la primera etapa en el Cerro, quién me explicó de primera mano sus avances, -la presumible historia de los isleños fenicios que se habían recalado en una isla frente a los lugareños, mosqueados por su presencia, -el delta de nuestro rio siempre lo zumban mosquitos. En fin, como desde Torremolinos a Málaga, tenía poco que contar a muchos huéspedes municipales, antes de explayarme con la ganadería de bravo que pactaba por los Álamos, o explicar la llegada de los tíos filipinos para traernos a la Preysler, de tan dentro de la copla de Julito, achaletando Guadalmar y fabricarnos la San Miguel. Me ponía en culto, para señalarle al invitado, como la carretera era de agua y a la derecha adoraban a Baal y Astarté, y en la orilla norte los supuestos de Netón y familia.
Ya van cinco veranos, de entre 1987 y 2026, no sé si llegaré a la sexta etapa, pero de seguro se unirán, muchas mas universidades mundiales e instituciones culturales del orbe, para escrutar junto a la pasta de las administraciones de aquí abajo, hasta como aprendieron a espetar sardinas los primeros mercaderes púnicos.
Curro Flores
sábado, 22 de agosto de 2026
LUNA JOVEN: MI SAS DE INAUGURACIÓN FERIAL
MI SAS DE INAUGURACIÓN FERIAL
MI SAS DE INAUGURACIÓN FERIAL
El día de la vista de la gran cohetá de este año; que tuve la suerte de organizar por primera vez, para conmemorar EL QUINTO CENTENARIO DE LA FERIA. Como emérito edil jubilado, por agenda, nada más tenía cita más allá de las diez para una ecografía en el Clínico, según AVISA; pero para evitarle largas caminatas a mi frágil corazón, aparqué el primero a las siete de la mañana, llevado por la costumbre que observé en el laborioso jefe de los internistas que me saludaba al despertar de madrugón en mi mes de encame. Nadie entenderá porque la historia local, no ha dotado de un gran parking a la instalación hospitalaria.
Después de pasear por los patios naranja y azul a media luz, vaya patios, se despertó la iluminación de la instalación, y abrió la tienda exterior de cositas y periódicos a la media hora. No esperaba que embuchado en mi diario, estuviera un atractivo programa de nuestros festejos que intentó un suicidio al suelo. Como entre olvidos y olvidos, nada más me queda memoria, ojeé el librito de cuché-cuché, viniéndome a la memoria la primera de mis doce ferias, la de 1984. Nadie del primer periódico malagueño, se acercó a la rueda de prensa, por lo que use la costumbre de acercarme a Sur a visitar la redacción, y delegaron a un jovencísimo Pedro Luis Gómez, para que en el cuartillo del tresillo, me hiciera mi primera entrevista de aquellas átonas y al parecer intrascendentes festividades locales. Con el tiempo me agotaría en el empeño de culminar la gran FERIA DEL SUR DE EUROPA.
Por madrugar, te pasan el primero, así que me embadurnaron la tripa y aledaños del gel conductor a las ocho, para esperar un ratito a la doctora para mucha ecografía; por lo que tuve tiempo para leer que más de 2000 policías del gobierno español, amén de la mayor tropa de la Policía Municipal, según convenio, se iban a encargar de velar por la normalidad de las fiestas. Recordé aquellos primeros años en los que el querido concejal de Seguridad, Jacinto Mena, encargaba al sargento Alarcón, el más eficaz policía de calle, me ayudara a ordenar el tráfico de caballos y visitantes. El solícito sargento, me decía desesperado: -¡Curro, no te inventes más fregaos, que ya tengo agotada a mi tropa!, a mí me tenían llenos de babas equinas mis trajes, por ordenar el desfile. Después vinieron los años en que la seguridad, era lo único que me mantenía con los cinco sentidos en vilo durante el calendario.
El primer viernes de Feria, el día que más tarde me acostaba, para comprobar que estaba expedito el Parque para la Romería, después del gran espectáculo de recepción y los Fuegos Artificiales; me acosté si ver los drones que nos había preparado Teresa Porras, porque el temprano día sanitario y las pastillas me durmieron antes de la cuenta.
Curro Flores