LUNA JOVEN
jueves, 18 de junio de 2026
LUNA JOVEN: SUB JUDICES
SUB JUDICES
SUB JUDICES
Mi emérita experiencia de política militante y pública, aunque de mucha tropa, viví todo a tropel el cambio democrático y la deriva existente. Gasté las energías de trastienda, viví la alegría de la gran mayoría española, me planté en el edilazgo sudando gota a gota la sesera para transformar mi ciudad y sus vecinos, gocé del gran afecto del paisanaje a los primeros políticos electos, pero sufrí la deflación de la inquina provocada contra los representantes públicos, desde el inicio de los noventa por el adversario apremiado de poder, capaces de echar quintales de venenos a la balanza de la Justicia.
Como es natural, atento a los medios de todos signos, y a las nuevas secuelas bits del boca a boca. Por mis estudiaje para la efectividad del mensaje político, pudiera rellenar miles de engendros para zaherir a los contrarios, en pro a las incidencias de la casuísticas judiciales de sus gobernantes afines y correligionarios; más, en los día que la Red se convierte en el emulo infectante de las guerras psicológicas.
Pero tuve la mala suerte, por ventura experiencia, de sufrir páginas y emisiones contra compañeros de honestidad a prueba de fuego, mi alcalde, Pedro Aparicio y algunos de nuestros concejales: sometidos al acoso y derribo social, con denuncias inanes, pero capaces de armar todo el revuelo informativo que los provocadores pretendían. Supe en la intimidad, del sufrimiento que padecieron, mientras los titulares los condenaban. Nada de lo denunciado en casi una decena de casos abiertos, tuvo más recorrido en los juzgados, de no haber ninguna causa, pero la tardanza hizo su rescoldo de banquillo. Nadie se atrevió a publicar una rectificación por lo que habían publicado, ni los infectantes su arrepentimiento, hasta algunos vagaron en los primeros gobiernos municipales del PP en Málaga.
He leído hasta parte de los sumarios vivos que, cada día callejean el vocerío contrario a los políticos. Hasta a un majara le he hoy escuchado en un bar la barbaridad: -”de que ésto Franco lo arreglaría en un ratillo”. Nada me impide, y más en vísperas de San Juan, juguetear a calentar la hoguera. Pero por mis creencias democráticas, sumado al lastre del deber socrático, mis opiniones las guardo sub judices frente a mis tirios o troyanos, a espera de las sentencias finales.
Curro Flores
miércoles, 17 de junio de 2026
LUNA JOVEN: EL CÁRTER DE MERDELLÍN
EL CÁRTER DE MERDELLÍN
EL CÁRTER DE MERDELLÍN
Una plataforma del plasma, se ha dedicado a seriarnos las bios de los narcotraficantes Escobar, el Chapo; así que me he puesto en Medellín, Sinaloa, Sonora y Cali, vía Google, durante el hastío del inicio del estío que va a asolar a tantos merdecas. Seguía a pos renglón en gazpacho la operación germano-hispana, de la interceptación de un alijo en El Egido, de frutas por coca. Resulta que el narco-jefe era un paisano boquerón de agua-salada asentado en Aguadulce, que según titulares tenía una prótesis de cadera, como yo tengo reuma hasta en mis prótesis, no sé lo que añade que haya pasado por el quirófano de los “carpinteros” del Insalud, para que la prensa lo identifique por sus cojetás.
Lo cierto es que el presunto traficante malagueño, no sabemos si irá esta noche, con el Almería o con nuestro Club; pero ha tenido a bien retrotraerme a los ochenta, cuándo una gracieta de Leopoldo del Prado, líder de los primeros ediles comunistas de Málaga, me apodó “el sobaco ilustrado”. Noctambulaban por aquella época un grupo de 30 jóvenes elitistas y ella, tarareando con su “escopeta y su perro” en un cerro de copas, con alguno de la coral espabilados con las rayitas colombianas. Como no era de sus concejales preferidos, alguno me espetó por el mote de mis axilas, pero como era pronto en el ingenio, llamé a aquellos merdecas “el cárter de Merdellín”, ya que hacían gala de malagueños en merdellón, con sus poses fiesteros.
Desde que me divertía contando estrellas en los Sesenta en el Llano de la Trinidad, mis amigos del barrio, me animaron a crear un grupo contra los primeros estragos que producía la droga en jóvenes conocidos que empezaban a trabajar en la barriada de “Torroles”; pasado el tiempo, canutos y pinchazos, perdieron chance ante el poderío del olor a la polvarea blanca. Un día leí la noticia que, en los entornos de la Malagueta, algunos empresarios del lugar, se pasaban con las “rayas”, escrita por mi amiga, la excelente periodista antequerana María Dolores Tortosa, esposa del que fuera santo alcalde socialista de su ciudad, Jesús Romero, simpar restaurador de todo el patrimonio religioso. La llamé para felicitarla, pero la encontré algo omisa en la respuesta, posteriormente conocía que, ya no escribía en ese medio nacional, y también local (por el empeño de un empresario de aquí, del ladrillo y el concurso de acreedores).
El chasco me abrió los ojos sobre los poderes del tráfico de droga; aunque lo persiguiera la leyenda urbana, tan real, los cárteles de Merdellín se han apoderado hasta las rayas del tercio de picadores.
Curro Flores
viernes, 12 de junio de 2026
LUNA JOVEN: LA SOTANA DEL PAPA
LA SOTANA DEL PAPA
LA SOTANA DEL PAPA
Poseo el hábito tozudo de solazarme o sorprenderme con el blanco del Real Madrid en la tele, aunque la nevada camiseta aparece menos que, en mis estampitas del equipo de los Di Estéfano, porque los millones de kilos de Emirates, y los rollitos del merchandises anual, hacen que disputemos con un terno casi technicolor arco iris. La visita del Santo Padre, me llena la pantalla durante estos días, de un albo madridista, aunque su llegada a Barajas se tocara con su estola roja, detalle de corte “gilista”.
Siempre tengo el recuerdo a mi madre al ver a un Papa, que tuvo que ensartar la aguja de azul para surcir alguna camisa azul gobernante y las miriadas de clientas. No por un motivo de devoción, porque pespunteando ropa ajea, crecen las incredulidades, sino porque toda su ilusión de ser sastra o modista, digamos, del Obispo del Vaticano. Como suelo ser bastante omiso, nunca la pregunté, pero ahora, después de haberle acompañado a comprar tantos cortes de tela en las tiendas de confección, me hace su amor al paño bien hecho, y soñaba por meter la tijera y volar con su Singer, sobre la lana blanca ligera y fresca, de paño para todas las romanas ocasiones, o los paños de seda muaré, para Papas de pasarela. Era su costumbre mandarme a forrar botones, pero me falta saber la dirección de la mercería, para hacerle los recados de recoger los de seda papales.
Es tanto lo que se ha informado de la visita papal, que apunto a no añadir un ápice a los mensajes, aunque por mi gusto político pasional por la paz, su llamamiento contra los que promueven la polarización política que vivimos, lo siento en camarada; aunque no frecuente sus mensajes sinodales, quedado más en retintín de la “metanoia” del Vaticano II.
Como en la farmacia, hasta sin rebotica, se suele hablar de todo, mientras me despachaban el cargamento mensual de mis dosis pastilleras, una señora sentada en tacatá de Inserso, peroraba sobre el buen discurso de Antonio Banderas al Papa, con su evocación malaguista cofrade. Tuve tiempo de recordar, que allá por los ochenta, en la primera edición del Festival de Cine malagueño, “Vover al Cine”, propiciado por mi amigo cineasta, Carlos Taillefer, premiamos a un jovencísimo Antonio por su primera película, y en respuesta al galardón, el actor pronunció un esplendido discurso de agradecimiento, que después fui comentando con Pedro Aparicio tras el acto.
Curro Flores