jueves, 11 de junio de 2026

LAS MANIS Y SUS CONTADORES

 

LAS MANIS Y SUS CONTADORES


Amén del Corpus, la visita del Papa, la Isidrada, estamos en pleno mes de las manifestaciones y actos LGTBI; con el Mundial a rastras, a la espera del 7 de julio, con sus carreras de toros y de la Vuelta.

De todos los actividades avenidas, la manifestación de los colectivos LGTBI en Torremolinos, ha tenido la particular habilidad, de hacer coincidir en el éxito de la convocatoria, a los manifestantes con los números de la policía local y la prensa provincial que, como Los Hijos de San Luis, se sitúan en 100.000 para toda la vida.

He tenido la oportunidad de calcular a ojo de buen cubero, pero con oficio de emérito, esa manifestación alegre y bulliciosa, con camiones cargados y adornados para la marcha, con menos gracias que los de Birminghan, pero vale; contando con mi experiencia de años como participante y organizador de -manis- y actos de público, -figuraba como el solicitante de la histórica malagueña del 4 de diciembre, en mi Ciudad del Paraíso. Los contados por la policía municipal de Torroles y editados, no se parecen en nada a mi apreciación; pudiera ser que desde la batucada al último efectivo de cierre, se me hayan volatilizado asistentes, pero aunque los hicieran metiendo todos les repes, la distancia era mayor que, la dada en los primeros fuegos inaugurales de la Feria del Quinto Centenario malagueña, de medio millón de asistentes, cuando calculando los espacios aforados ocupados hasta la bola, no podían exceder un ciento de mil con su piquito.

El hecho de ponerme a calcular, me vino, porque el año pasado, se ofreció la información de que a la fiesta organizada por los eventos de LGTBI, en el gran patio del Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso, tuvieron 100.000 disfrutantes; el recinto no es mayor que el albero de la Malagueta, con sus carpas para saciar la fiesta; sirva la comparación que en acto del Papa en el Bernabéu, se contabilizaron 70.000 personas, y adivinen.

La historia de las poblaciones por su devenir, tienen su estela, que favorecen a su identidad, más al ocio y al negocio; por eso tirios y troyanos se sienten felices y con Orgullo en caja. La realidad, amén de la expresión de género, llena de jubilado los hoteles, y hasta de los chiringuitos y la mayoría de bares, se han apoderado los guinness.

No estaría de más por estos pagos, tener la gran mani nacional del INSERSO FELIZ, con pasodobles finales; y la gran “S” del Sur de Europa, de Botle Cheaper Drunk para los británicos de rojo brótola, porque tendrán garantizados los 100.000. Las no recomendables son por el empleo, la vivienda o la salud, que se les atora el ábaco a la policía al contar la posible marea humana de protestantes.


Curro Flores


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