Ayuntamientos, licencia
para gastar
A cinco columnas, en
primera página, los guiris podían leer en el semanal Sur in
English, que los consistorios de la
Costa del Sol se iban a gastar más de 100 millones en inversiones: calles,
parques, compra de vehículos, instalaciones, etc., porque el cancerbero Montoro,
ha decidido relajar su cerco a las finanzas municipales, ya que estamos en año
electoral, y conviene alegrar las pajarillas de los votantes.
Como es gratis el
semanario, me sintetiza las noticias, y encima, me la creo, que leo la lengua
de Shaskepeare; lo acopio y me zampo desde los anuncios de las funerarias y los
qué hacer, que se les recomienda a las
tropas de habla inglesa, que desde el aeropuerto al chiringuito más barato -para
británicos, pueden obtenerse por deferencia del periódico en toda Málaga, tengan casas ilegales o no.
Si los socialistas
fueran tan siniestros como la derecha, y si no tuvieran algún que otro bastón
de mando, los peperos se merecían mayor ruido que la que armaron con el plan E,
el llamado plan Zapatero, que pretendía reactivar la economía con un grupo de
acciones, entre otras, un plan de pequeñas inversiones municipales, antes que el
estallido del Lehmann Brothers, nos dejara en el oficio de limosneros. Aquel
plan fue un prodigio de voluntarismo, ante el tsunami que los brothers nos
liaron, todo funcionó a pedir de boca, y hasta su ejecutora la ministra
Salgado, cogió galones para heredar el ministerio de economía, los alcaldes
inauguraron hasta el pasillo de su casa, pero si te vi no me acuerdo, y más,
pusieron a ZP de chupa de domine.
Si aquel plan era
voluntarista, el municipalismo de ocasión del gobierno actual, no pasa de ser
una treta perversa contra el mejor criterio que debe regir en una democracia, y que no se ahorra en la información del
periódico, se abre el gasto porque vienen las municipales. Me imagino los
lectores, muchos de ellos afincados entre nosotros, y otros aves de paso, que
si tienen la cultura de las democracias europeas más avanzadas, no podrán
pensar otra cosa de que esto es una monarquía bananera, en función de cómo se
maneja nuestra economía pública.
Los alcaldes de la
Costa y aledaños, muchos de ellos nos someten a la acertada frase, “la
repetición es madre del éxito, pero también del aburrimiento”, después de tres
años haciéndose de rogar o jugando al escondite con sus propuestas electorales,
ahora tienen la oportunidad de cortar las cintas o abrir algunas zanjas, para
que sus vecinos digan más vale tarde que nunca. Atención, el plan prohíbe
aumentar la nómina municipal ¡eureka!
Curro Flores
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