UN GOBIERNO CON MÁS SILLONES


Un Gobierno con más sillones
Nos hubiéramos sentidos sorprendidos, si no conociéramos de antemano el vocativo esencial de Pablo Manuel Iglesias de llegar a las masas, aunque la masa y el rulo lo maneje por debajo de la mesa. Así que conocimos en medio del agrio debate de investidura, el desigual quinteto de ministros que serían, y  ya son del Consejo por la camada de Unidas Podemos, entre el sabio Castells, y las familias políticas e íntimas.
Así que roto el protocolo al uso, se eligió el sistema de que su Majestad, y el resto de los españoles nos enteráramos por un goteo diario, hasta que se completaron los veintidós, y las cuatro vicepresidencias. Después del segundo gobierno de la democracia, el más numeroso. Suárez  tuvo que dar cabida a todas las familias de UCD, barones y adláteres, y le salieron veinticuatro, ahora, Sánchez capitanea el primer gobierno de coalición, cooperación, confluencia o como algunos quieran inventar, y como es obvio, tendremos que aprender todos los españoles, al habernos separado de nuestro bipartidismos democrático histórico, los ministerios aumentarán a ritmo exponencial en función del número de partidos aliados, al tiempo.
He recordado estos días, cuando la ola de críticas arreciaban sobre el número de ministro y su coste, a la primera Corporación municipal de Málaga de la Transición, allá por el 1979, de la que formé parte, en la que en su última etapa gobernábamos todos los ediles del Pleno, por el acuerdo de los cuatro partidos representado, había hasta un concejal en exclusiva para cada cosita, hasta para los quioscos. Ya en la segunda, gobernando en mayoría el PSOE, Pedro Aparicio, me delegó cinco de aquellas concejalias en una sola, así que quedó más reducido nuestro gobierno en solitario, que cuando tuvimos que estar de acuerdo más boquitas.
Hoy oía en el coche, recién terminado el primer Consejo, al presidente Sánchez, que se aventuraba con entusiasmo a 1400 días de gobierno, tras subirme un poquito la paga. Al apearme me llamaba un amigo desde Moscú, para preguntarme cuánto iba a durar la legislatura, al contarle el proyecto de Sánchez, inmediatamente me sacó el asunto del presupuesto, y para más inri, el catalán. Le hablé al “putinista” de diálogo, trabajo, previsión, anticipación, coordinación y más diálogo, traté de repetir las jaculatorias presidenciales. Me contestó, por seguir en sus trece, que los españoles eramos expertos en monologuismo, pero de escuchar poquito. Lo mandé a refrescarse a Las Maldivas, y diálogo terminado.
Ya son dos consejos de ministros los nombrados por Pedro Sánchez, y amén de destacar su apuesta por la igualdad en el Consejo, es necesario señalar el plantel de figuras de las que ha sabido rodearse, que amén de reconfortarme y felicitarnos, sería una lástima que no pudieran gobernarnos los 1.400 días del mandato.
Curro Flores

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