Al ritmo de las redes
sociales
Estaba siguiendo las
noticias sobre la abdicación de Juan Carlos I, con el gran angular para dimes y
diretes y por poco me atropella la República por las redes sociales. Eso me
pasa por no mirar por el espejo retrovisor y
por no tener encendidas las largas.
La enfermedad infantil
que solía ser el sarampión o el coñazo de niño, Lenin la elevó a discurso
político para darle al izquierdismo un sopapo o un terrón de hielo siberiano.
Los españoles a conveniencia de convicción o inventario estamos que nos
salimos: monarquismo, republicanismo, nacionalismo, izquierdismo XXI,
centralismo…pero me parece que se nos impone salirnos del tacataca.
Entre el lunes de
dimisión y lunes de abdicación, de entrada hemos aprendido que nadie tenía
hecha la plana, es decir, se entregaba la llave de la cosa en plazo razonable,
pero aquí nadie había pasado por el notario sucesorio en forma, para poder
confirmar los herederos o sucesores y entregarles las escrituras. Algo así como
ahí tienes Ferraz o a las nueve en La Zarzuela. El paisanaje es algo ágrafo,
pero los escribanos del reino siguen de vocalistas.
Así que nadie debe
extrañarse de que el que mejor cante las cuarenta, más tropa se atribuya y a
menos represente en las teles, más gancho electoral tenga. El pensamiento
intelectual por más seductor que nos parezca, y bien escrito esté, tiene menos
gancho en la política real que los tantarantanes verbales.
Por suerte el PP ha
ganado las europeas y no tendremos el lunes 9 junio que proclamarlo como el lunes de
dejación, han perdido unos votillos de nada, y a lo más que debemos aspirar de
La Moncloa, es que funcione el televisor y la Roja no se deshidrate por la
selva amazónica.
Las redes sociales
acogen también a los sociópatas, por la misma regla de tres por la que en las
redes de pescar también entra la
morralla y los mensajes en una botella. Y lo peor es que los individuos
antisociales manejan a seres de buena laya, que caen en el “redismo”, la
enfermedad infantil de las redes sociales.
Hoy me convoca un amigo
contra el pacto constitucional, la verdad es que siempre estuvo muy alejado de
la política, es casi nuevo en el arte de los bits, y ha irrumpido en esta plaza
con bandera republicana incluida. No sabía que tenía tantas cuentas pendientes
en España, pero a algunos les ha llegado el silencio desde la dictadura hasta
el nuevo balar de las ovejas con red.
Rey y Rubalcaba
-también debería Rajoy, y así tendríamos trío de R- han salido por la puerta
mitad empujados por las circunstancias, pero por su paso, han hecho bien en
dejar que ocupen el lugar los nuevos tiempos; así como los nuevos tiempos
harían muy bien de tener como reto, el
que no nos conozca la madre que nos pario la nueva España social que están
llamados a construir durante los próximos años, después de los pactos y remiendos
que hagan falta para tenernos en paz.
Curro Flores
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