Las apuestas del Ministro de Consumo


Las apuestas del Ministro de Consumo
Emanaba una profunda alegría un veterano comunista de base por el hecho de que por primera vez hubiera un ministro comunista en el Gobierno, Alberto Garzón, le felicito, pero eran dos, no hay que olvidarse de Yolanda Díaz, a lo  que podíamos añadir que las Monteros, Iglesias, Ábalos y Castells, en su más lejano pasado o recientemente, militaron en alguna organización comunista o en el Partido, espero que ninguno fuera de aquellos que llamaban de broma en la clandestinidad, marxistas leninistas pensamiento Sandokan, creo  que debieron ser más sesudos.
El flamante ministro tiene que lidiar con los juegos de azar, una de las mayores invasiones que hemos sufrido los españoles desde la Crisis. Los goles a tanto y más cuanto, casino online, invasión de salas de juego, más que chinos y fruterías, y  lo  que es peor buscando instalarse en  las cercanías a los colegios e institutos para incitar a los pequeños y jóvenes al juego, famosos artistas y futbolistas convocando olímpicamente a apostar a la grey.
De pequeño quedamos espantados cuando nos proyectaron a unos soldados romanos frente a Cristo crucificado, disputando a los dados la “túnica sagrada”. Pero pronto nos familiarizamos con el ambiente general del juego: cupones, quinielas, y la cantinela de los niños de San Idelfonso; ya en el barrio vimos volar al de la “rápida” en su vespa,  los gallos de peleas, los malandrines trileros y las rifas de las cestas de Navidad.
Venimos de un pasado dónde famosos toreros, lo que había, asociaban su nombradía y retrato a las botellas de aguardiente, pero la suerte en los toros estaba en el sorteo del lote para cada lidiador, y así el tendido oliendo a sangre gritara: -“¡vaya marrajo ta tocao! o -¡vaya breva maestro! Los que siempre han tenido las suertes caninas son los toros: la de picar, banderillear o matar, y encima los abaniquean pegados a tablas para quitarles el mosqueo mortal.
El mundo antifranquista en el que me movía, debatía de la necesidad de acabar con los sorteos benéficos de lotería o a otros fines supuestamente populares, por adormecimiento de la sociedad, pronto se cambio el discurso cuando había que recaudar fondos de subsistencia para los partidos, sindicatos, y colectivos asociativos más afines.
“La vida es una tómbola”, cuando al frente de la ONCE apareció Durán, el ciego con más vista del mundo, y sacó tantos productos, que como el “rasca” nos rascan los bolsillos con la vista en el divino azar.
Me gustaría que cantara “bingo” el Gobierno, al menos con las cien medidas que ha presentado Garzón en su Real Decreto adelgazado para controlar el juego online, la publicidad del juego y otros, pero me apuesto algo, que como con el juego no se juega, le puede tocar más que el “gordo”, la lotería de los números impares y ¡que Dios reparta suerte!
Curro Flores


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