TREINTA AÑOS DEL TEATRO
CERVANTES RECUPERADO
Un periodista, Antonio
Ismael, de la emisora municipal de Málaga, me llamó para participar en un
programa que celebramos en el antiguo Café de la Ópera, para conmemorar el
treinta aniversario de la nueva vida del Teatro Miguel de Cervantes, recuperado
por el Ayuntamiento.
El Café de la Ópera, me
evocan horas de charlas interminables con Pedro Aparicio, con Carlos de Mesa,
nuestro director del teatro, y con tantos artistas, gestores culturales y
amigos, con los que fui labrando afectos gracias al entusiasmo cultural con el
que convivíamos. Hoy, hace tiempo que no existe el Café, y la corporación
municipal malagueña presidida por Francisco de la Torre, ha querido que sea el
Centro de Cultura Activa Pedro Aparicio, loable evocación, que hubiera
sonrojado a mi alcalde, pero seguro
hubiera sentido entusiasmo por unir cultura y activa, ya que puedo aseverar que
en mi vida no he conocido un político tan entusiasta con la acción cultural
pública, y al mismo tiempo tan culto.
Soy poco dado a las
conmemoraciones, y esta que me pone más canas menos, pero A. Ismael ha puesto
en funcionamiento la sentimental máquina del tiempo, y me ha transportado, a
aquellos días de ilusión, tesón y tensión que vivíamos, dónde los verbos aprender
y hacer competían por ver quién ganaba la carrera, y que el día 6 de abril,
todo estuviera dispuesto para que Málaga iniciara la emoción un bello vuelo
cultural, “en una nueva Ciudad con alas”, cómo Pedro Aparicio escribiera en el
preámbulo del excepcional libro que se edito para significar el acontecimiento,
y que por su elaboración estética mereció el Premio Nacional del Libro de aquel
año.
A mí me correspondió
negociar la compra con el propietario poseedor de la mayoría de las
participaciones de la sociedad que se creó en 1870, Eugenio Sánchez Ramade, al
que evoco con afecto. El teatro costó un poco más de cien millones de las
antiguas pesetas, que por comparar era la octava parte de lo que le costó por
aquellas fechas a Julio Anguita, la compra del Gran Teatro de Córdoba, del
mismo empresario. Conseguimos ser el primer teatro que se reconstruyó del
programa nacional del Ministerio de Fomento de recuperación de teatros de las
ciudades españolas.
La Ciudad tenía alas,
costo aprender todos los entresijos del funcionamiento de un teatro, había poca
experiencias en España. Pero la programación de música, danza, teatro y lírica,
entusiasmó y el over booking del “no
hay billetes”, fue la norma de la existencia del remozado viejo teatro.
Fue premiado varias veces
nacional y localmente por su actividad, fue punto de cita de los melómanos de
las ciudades que nos rodean, y un gran público de foráneos, nuestros niños y
jóvenes vivieron su programa educativo. Y sobre todo la Ciudad del Paraíso
empezaba a tomarse en serio, el nombre del poema que le dedicó Vicente Aleixandre.
Larga vida a nuestro
Teatro Municipal Miguel de Cervantes.
Curro Flores
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