Art satura ¿dimisiones?
El Museo de las Gemas
va adquiriendo notoriedad poco a poco, con tan sólo un día de apertura y
cierre; tiempo que me dio para añadir a mi colección de señaladores de páginas,
unos muy currutacos que se editaron como reclamos y que deben sumarse en el
capítulo del mayor dispendio de la historia del municipio de Málaga, desde su
fundación, hoy editada y presentada por el
historiador Ruiz Povedano.
Hace unos años tuve la
suerte de entrevistarme con el ex edil socialista Manuel Hurtado, grato amigo y
concejal excepcional, charla larga y grata, y recuerdo haber puesto sobre la
conversación el escándalo del museo, que
estaba pasando de rositas, y que por sí mismo, sin las intrigas y
despropósitos que actualmente desgrana nuestra portavoz María Gámez, debía
haber sido suficiente para que dimitiera cualquier autoridad pública, que
hubiera participado en la gestión del fiasco por acción o por omisión.
Evidentemente que
corren otros tiempos, y qué sería de la España fastuosa y fatua, si hubieran
dimitidos todos los manirrotos y mangantes que han expropiado las arcas
públicas a su antojo. Pero, este caso aparte, tengo una buena opinión de
Francisco de la Torre, dentro de las lógicas divergencias del prisma político,
y creía que el espíritu de las prácticas de la honorabilidad política que
practicábamos en la Transición le había sahumado. Pero veo que el gran chapú de Art Natura lo ha
superado, en su tarjeta de servicios prestados y cumplidos.
Como hay tomate, la
portavoz socialista malagueña, está sacando a la luz noticias nuevas, y nuevas
son incluso las antiguas que habían pasado desapercibidas a la opinión pública.
Porque así como el PP tiene la habilidad
de recordar las plagas de Egipto asociadas a ZP, porque no vamos a poner el
faro en toda la maraña de despropósitos que pone a la luz el expediente que
estudia la comisión de investigación, la hija de un farero sabe que el rayo a
veces enfoca el mismo barco según la tormenta y el oleaje.
En plena tormenta, he
tratado de colegir que tiene que ver con construir un museo, el dorado de el trono de la virgen del
Carmen, salvo porque está a cien metros
de de la playa; o el arreglo de la
parroquia de San Patricio, salvo que prestara asistencia a D. Fulgencio
Alcaráz, el inquilino fantasma de la Tabacalera, y gerente del proyecto; o más
diría de un concurso de fotografía de Semana Santa, salvo que se refiriera a
fotos de las alhajas y otros enseres que portan nuestras vírgenes, para futuras
exposiciones temporales ¡idea!
Habrá muchos dimes y
diretes, entre Francisco de la Torre y María Gámez, según se vayan exponiendo
detalles que encuentre la comisión de investigación, como el que tenemos 325
metros cuadrados de vivienda o alojamiento vacios con la faltita que hacen en
la Tabacalera, preparadas para el uso de no sé qué irresponsables del proyecto.
Pero el fondo, acusaciones y presuntas
denuncias por calumnias, es que en la fecha que estamos nadie ha tenido la
vergüenza de dimitir por la barbaridad ahora pormenorizada.
Curro
Flores
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