LIDL con la Cruz
acuestas
No se asusten, que LIDL
no es ninguna nueva cofradía, simplemente, es que LIDLestá sufriendo un
calvario, a su manera, por su bárbara iniciativa de quitar de la cúpula de la
bella iglesia de Anastasis, dedicada a la Resurrección en la isla de Santorini.
el lignum crucis, en la publicidad de
sus productos presuntamente griegos.
Alguien se dio cuenta
de las iconoclastas y bárbaras formas de la cadena de supermercadoS, y ofendido,
los denunció. La respuesta de la pléyade de expertos en comunicación de la
marca, es “que la omisión se debía a su política de evitar símbolos religiosos,
en un esfuerzo de proclamar su multiculturalidad, aceptar la diversidad y el
respeto, en especial a los musulmanes”. Todo hubiera quedado en esa explicación,
si no se hubiera descubierto por los denunciantes, que en sus productos de
procedencia islámica certificados como
“Halal”, no se habían amputado ninguno de los símbolos de su credo. Sobran
explicaciones.
Las tropas del
acaudalado tendero Dieter Schwartz,
andan abochornados, porque medio mundo se ha hecho eco de la vergonzosa
metedura de pata, de sus más de 11.000 mil tiendas, supermercados LIDL y los KAUFLAND.
Para el multimillonario, en su retiro secreto, sus preocupaciones, no deben ir
más allá de la de saber por Forbes, si es o no el hombre más rico de Alemania.
Ahora estará especulando, cuántas tiendas abrirá en los imperios de la Media
Luna, esa puede ser su verdadera “primavera árabe”, oasis LIDL.
Dieter Schwartz, de pequeño
vendedor de productos tropicales, creció en el universo de abaratar precios con
sus supermercados, donde los clientes se fijaban más en los numeritos, que en
las letras y otros iconos. Llegó a crecer más y más, desde la incorporación de
la Alemania del Este, dónde expandió sus negocios.
Ha sido acusado de
aprender todas las tácticas de la Stasi, para espiar a sus trabajadores, a los
que paga mal, y les amplia sus horarios contra las normativas. En España, de
sus más de diez mil trabajadores, solo el cinco por ciento están fijos; un
pantalón americano de nueve euros en Bangladesh le sale la mano de obra por
cinco céntimos. Unas trabajadoras suizas acusaron de someterlas a “lavados de
cerebro”, como una secta, todo para que nosotros llenemos la “secta” de la
compra.
Dieter sabe comprar muy barato y vender barato, la cara oculta de
lo caro, por eso puede presumir de ser el mejor consumidor de nuestros
productos del campo, el 6 por ciento de todas nuestras cosechas, a cambio de
dejar el español en sus tiendas vascas y catalanas, con menos presencia que el
taushiro, idioma inca, con un hablante en exclusiva.
La fundación Schwartz,
que administra LIDL y KAUFLAND, o aprenden de Putin, que del materialismo
histórico, pone su futuro en manos de Dios, o de los productores y comerciantes
chinos, que venden en España más cruces y nacimientos que las tenderos
parroquianos. Un imperio como mandan los cánones, se forja con un amplio
sentido de la alteridad de la cultura de los invadidos, así que, castigado a
vender capirotes baratos para la Semana Santa andaluza.
Curro Flores
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