"Wellcome" to Torremolinos


“Wellcome” to Torremolinos
“Welcome to Málaga” fue la campaña que hicimos como sede durante el Mundial de fútbol de 1982, viene al caso acordarme de ella, y del alcalde Pedro Aparicio, por la excesiva precisión que ponía en todos los textos que tenía bajo su control. Con welcome se equivocó al querer corregirnos, pero hasta que no le puse delante el diccionario de Oxford, no se conformó en dar permiso a la publicidad. Proclamas, cartas, folletos, placas y hasta esquelas mortuorias las estudiaba con lupa de Holmes. El día que se reunieron los alcaldes en Madrid, tras el Golpe del 23F,  para dar su apoyo a Juan Carlos I, pude ser testigo de un cortés duelo entre Tierno Galván, el viejo profesor, y él, sobre la pulcritud gramatical del manifiesto, que se resolvió a favor de Aparicio.
Torremolinos ha inaugurado la peatonalización plaza de la Costa del Sol, en dos tacadas, una para las navidades, y otra oficialmente el 14 de febrero, por lo que no hubo el overbooking esperado, a pesar de la llamativa convocatoria municipal, cosas de pericia. El arquitecto, amigo, Salvador Moreno, ha resuelto con su arte y buen oficio, el galimatías de ese reconocido espacio, casi cuatro años cerrado al tráfico, una plaza que no es plaza, salvo para el imaginario colectivo, sí lugar de cita durante tantos años para el “very show fandango”.
Pero hete aquí, que la fe de errata, y la pesqui inquisitorial de un concejal de IU, ha dado revuelo orbi et orbe, a las nuevas obras, por culpa de la placa descorrida por José Ortiz, alcalde del Pueblo, en la que se pone el acento, en sus faltas, y su gramático desdén. Son llamativos los errores, pero más llamativa ha sido su acogida, en un país que se pasa la Real Academia de la Lengua por la bóveda del averno.
La verdad es que las malas noticias sobre la plaquita, le amargaron, un poco, la presentación de la campaña electoral municipal, a los ediles del PSOE, a los que acompañaba el secretario federal de Organización, José Luis Ábalos. De todas maneras la concernida, concejala Tocón, tiene explicación y acusación, en su fe, que la “fe de erratas” es más obra de cincel, y del aspaviento organizado por su desleal compañero de gobierno, por fijarse en los detallitos.
La placa en cuestión, se promete arreglar en un visto y no visto, mucho antes que el Monumento al Turista, adefesio que junto a los 200 millones de euros de deuda, dejó Fernández  Montes por herencia, y que se ha convertido en rotonda obligada en la ruta costasoleña hasta que INTU lo remedie o lo complique. Esperanzas no nos falta, pero entre tanto bullicio y cláxones furiosos, no está mal que se busque un corrector de pruebas, aunque sea en wordperfect.
Curro Flores



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