Torremolinos
de la Ceca a la Meca
El
aniversario del 23F, que pasamos con las luces encendidas en el Ayuntamiento de
Málaga, en defensa de la democracia, de nuestros ciudadanos, incluidos los de
nuestro singular distrito de Torremolinos. Me ha llevado a escudriñar en el
secreto de todos los secretos, la trama civil, que lógicamente estaría detrás
de los militares golpistas. Seis nombres se reiteran entre los civiles, y entre
ellos Ángel Palomino, antiguo director de hotel, escritor y articulistas, quién
escribiera Torremolinos gran hotel, libro muy celebrado por el Régimen,
al que los manejos de la época le otorgaron el premio Alfaguara y el Nacional
de literatura. Lo curioso es que aquel ligero autor del franquismo, ostenta hoy
calle en Torremolinos, paralela a la avenida Fraga Iribarne, la que prolongaba
la de Rafael Gómez (Sandokan). Todos estos galimatías del callejero, son obra
de las corporaciones democráticas presididas por Fernández Montes, ex PP, quién
era consejero local del Movimiento, en los singulares años del fenómeno hippies
que dio fulgor a su pueblo dónde peregrinaba la movida europea, se detuvo a
Frank Sinatra, se llevo a cabo la redada en los establecimientos gays en el
Pasaje Begoña, hoy lugar de la memoria histórica, el campo de concentración
todavía no lo ha merecido, “días de viejo color”, desde el se escribiera Hijos
de Torremolinos, por el célebre
novelista James Michener, libro al que se le hizo el vacío en la España oficial, pero la calidad es la
calidad, y fue un éxito, hoy por fin tiene su calle el autor entre Baena y
Cantarranas.
Desde
que a Málaga le amputaran en dudosa legalidad y escueta presión Torremolinos,
nos hemos tenido que buscar la vida en el turismo solos, vaya cambio; por
contra el nuevo municipio entre el haz y el envés, de un paréntesis entre dos
alcaldes socialistas y una larga estancia de un alcalde popular, el bastón de
mando no ha creado escuela ni focos singulares apreciables celebrar la
ceremonia de la independencia, por más que se emplearan con nobleza, y deuda
haya creado el alcalde popular por establecer su clientela, gran prodigalidad.
Ya
escribí que la celebración de la manifestación del orgullo gay, dividió a Vox,
y su exconcejala Lucía Cuin, contribuyó a que el socialista José Ortiz renovara
de alcalde, pero como las deudas políticas son como las del juego, el
nombramiento y sueldo de su asesora a activado el boca boca, y más cuando Endesa ha cortado la luz a
varios edificios municipales por impagos, entre ellos la escuela de música y
una biblioteca. No sé si los cocodrilos de su
parque están dispuesto a tragarse
estos despropósitos, pero desde que Torremolinos se hizo nombre en el gran
orbe, siempre ha vivido “entre la Ceca y la Meca”, nunca hay que olvidar que a
los votantes no hay que dejar de iluminarlos.
Curro
Flores
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