El eterno Auditorio de
Francisco de la Torre
Celebramos el 25
cumpleaños de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Málaga, tiempo para
evocar lo que es y lo que pudo ser.
La formación sinfónica
es el mayor bien cultural creado durante los años de democracia municipal, no
se me escapan otros acontecimientos en los que participé en su puesta en
funcionamientos e inicios, como la Casa Natal de Picasso, la compra y
restauración del Teatro Cervantes, el inicio del Museo Picasso, o la
adquisición de la Finca de la Concepción, se me escapan muchos, y celebro los
iniciados y desarrollados por las siguientes corporaciones del PP, y más siendo
del partido adversario.
La verdad es que hemos
pasado en estos tiempos de los gobiernos de la mal llamada casta municipal, de
ser la ciudad europea de medio millón de habitantes con menos medios
culturales, y curiosamente en aquellos estudios europeos la más segura, a una
ciudad que poco a poco puede estimarse como la urbe que por su población ha
hecho el mayor esfuerzo por dotarse de
infraestructuras culturales, consecuencia de la necesidad, y de aquel primer
Plan Estratégico, que centró en la cultura, el turismo y la tecnología los
grandes objetivos por dónde debían guiarse nuestras políticas públicas y
privadas.
Entre todos los logros
de los que podemos sentirnos orgullosos, hemos hecho agua, en dotarnos de un
Auditorio, proyecto que ronda entre nuestras ineficacias desde hace mucho
tiempo, quizás puedo decir desde el año 79 del pasado siglo, cuando quitando
las ruinas descubiertas del Teatro Romano o Eduardo Ocón no teníamos dónde
representar casi nada. Todavía pensar en adquirir el Cervantes se nos antojaba
una quimera, ante las necesidades de infraestructuras básicas que padecían
nuestras barriadas populares y el extrarradio.
Quiero recordar al
actual alcalde, en aquellos tiempos, como arremetía contra la nueva corporación
democrática por no seguir una gestión que él inició en UCD para dotarnos de un
auditorio menor, gestión quebrada porque los compromisos de UCD fueron olvidados
por los gestores del Ministerio de Cultura, según me espetó el fallecido e
insigne historiador Javier Tussell, en aquellos tiempos Secretario de Estado de
Cultura del partido centrista. Había que escuchar a de la Torre, contra los
jóvenes, mayormente barbados que constituimos el primer ayuntamiento
democrático presidido por Pedro Aparicio, él sin barba.
Con el nacimiento de
nuestra Orquesta, ya recuperado el Teatro Cervantes, se puso el foco en la
necesidad de un Auditorio, como los que iban teniendo otras ciudades de España,
con menos medios musicales propios. Las disfuncionalidades con la propia vida
del Teatro, pero especialmente, la necesidad de poder sentir la Orquesta con su
sonoridad, calidades y matices, como se pudo percibir en el Auditorio Nacional,
el Manuel de Falla, la Real Maestranza, el de Cuenca, Barcelona, Malmöe, etc.
Hicimos un plan fallido
por falta de medios del Ministerio de Cultura, tras los fastos del 92, frustrándose
el magnífico proyecto arquitectónico realizado por Salvador Moreno, en una de
las raquetas de la plaza de Manuel Azaña.
Con el PP vendría el
nuevo proyecto de Auditorio en un solar
cedido por el Puerto, que por su tardanza ahora tiene que volver a recuperarse.
Tenemos muchas cosas, para el basket, para los congresos, para las el fútbol,
para sucursales de museos, pero el tiempo nos pasa a todos, hasta para nuestros
mejores músicos, y me temo que el Auditorio empieza a ser el buque fantasma de
la vida política de Francisco de la Torres.
Curro Flores
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