CALABAZAS EN PARTICIPACIÓN CIUDADANA


Calabazas en participación ciudadana
Se hacen eco algunos medios de comunicación locales del papel significativo que han tomado los vecinos en las decisiones municipales, desde la constitución de las nuevas corporaciones locales malagueñas, dónde las mayorías absolutas del PP han naufragado.
Me evoca que in illo tempore, 1979, la primera corporación municipal de la ciudad de Málaga aprobó el primer reglamento de los municipios españoles de participación ciudadana, en el que se configuraron las primeras normas, descentralizadoras, generales y sectoriales, con una amplia presencia de los vecinos y sus asociaciones en la toma de decisiones municipales. Recuerdo en las reuniones de grupo socialista la pregunta de rigor- ¿y qué dicen los vecinos? ante cualquier decisión que íbamos a tomar.
También recuerdo  que tras la primera vez que se incorporan  los populares al ayuntamiento en las labores de oposición, en una comisión que yo presidía, perdón, de participación ciudadana, el portavoz de IU, le dijo al portavoz del PP, que ya estábamos hartos de darles clase en materia participativa, porque el buen hombre estaba pez, y le sonaba a chino la jerga y los propósitos de la presencia ciudadana en nuestros campos de actividad municipal. Era demasiado chapado a la antigua, lo más presidente de un colegio profesional.
Los años de mayorías municipales del PP, con sus antecedentes, no han pasado en balde, y lo que eran profundos órganos de debate del municipio, se convirtieron en complacientes formas de domeñar la presencia de los ciudadanos. Dónde el folclore malaguita ha tomado todo ese cuerpo que somos capaces de dar de sí, y el pensamiento vecinal se mostraba como el silencio de los corderos.
Ahora las cosas han cambiado tanto, que nadie se figuraba que de nuevo un actor olvidado, entra de lleno a escena y recobra su protagonismo. Ni un simple trayecto del metro tranvía hacia el Hospital Civil, o el ser o no ser, de parque total, o rascacielillos a medias, puedan pasar de incógnito si en tamiz de la gran opinión vecinal, que con perdón de los medios de comunicación como coadyuvadores de la opinión pública, tendrán ahora que poner el oído en las interminables asambleas vecinales, aviso, a veces nos duraban al equipo de gobierno socialista, con mayoría absoluta, hasta las tantas de la madrugada. Eso de vertebrar la sociedad civil era un invento del diablo.
Planes generales, asfaltados, parques, ubicación de un colegio, paradas de autobús, normas de tráfico, etc. y  hasta ponerle Séptimo miau al nombre de una de nuestras calles deben tener ese sello de  control que den los vecinos informados participando.
Me permito otro aviso para los nuevos navegantes, a veces los mejores deseos participativos, se topan con las garras de la falta de educación para la ciudadanía. Por lo que invertir en participación, debe incorporar programas que ayuden a la mejor formación de nuestros ciudadanos para la toma de decisiones públicas. Y al eterno retoño de la democracia.
Curro Flores

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