A por el abatido
elector
La revuelta electoral
toca a su fin montada en la duda; al mismo tiempo, la Selección Española de
Fútbol, gana partidos en la Eurocopa a punta pies como si fuera de puntillas,
con esa discreción que caracterizan a Iniesta y del Bosque, grandes artífices de las dos primeras
victorias ¿Cómo estarán las incertidumbres de la política para que los
ventanales estén cortitos de banderas españolas?
Escasa cartelería, será
por el temor a que el mosqueo le ponga wanted
a muchos de ellos; mítines en familia, inflada la afluencia por mor de las
redes; un debate a cuatro con las raquetas aplomadas, ante la imposibilidad de
que el rondo fuera más allá de monólogos para los afines, y seguimos con una
retórica bipolar, y hasta multipolar de Pablo Manuel, que por ser polo de
atracción pasa del comunismo a vicario papal, mientras sus correligionarios
aguanten los disfraces.
Rajoy, al parecer,
clave de bóveda para que los genoveses no se auto inmolen en la batalla
sucesoria, ha elegido el modelo pastoril de campaña, como si al electorado le
importara un pepino, que se emocione ante un sembrado de alcachofas o unas
piaras de vacas u ovejas. Tengo la sensación que Moragas no ha encontrado mejor
camino para retratar a su candidato, que a salto de matas. Una campaña en la
campiña es más bucólica, ya que las ciudades están que arden con los recortes y
no da para escenas almibaradas.
Entre las curiosidades,
a Málaga nos llegó Cifuentes, disfrazada de Malaguista Ci.Fu., para presentar
los candidatos populares, una extravagante forma de llamar la atención. La
verdad es que los asesores de campañas siempre buscan un ilustre propiciatorio
para colgarle un san benito con el fin
de chupar cámara.
PP, la misma Cifuentes,
Albiol, más Podemos, es decir, su masa incógnita morada, se han dedicado a
difamar en las redes sociales a Pedro Sánchez, acusándolo de racista, con esa
desvergüenza e iniquidad propia de goebelianos y agentes de agitprop de
botellón que les caracteriza. Incapaces mandos de lamentables tropas.
La campaña empezó con aires
venezolanos, de armas llaneras, y siguió con las encuestas, un poquito de
Anguita, que para más inri ha cambiado el
programa, programa por un remedo de catálogo de IKEA. Las encuestas han
puesto ojo avizor hasta al más descreído, por eso hasta el último de los
cansados censados, debe organizar su rato de playa para acudir a las urnas,
para que no crezca lo inesperado irremediablemente.
Curro Flores
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