Quince días ha durado
la magna muestra de “Art basura”
Arco2016, la Bienal de
Venecia, Art Basel, han quedado a la altura de una de nuestras miles de instalaciones de porquería urbana
Ciudad de Málaga, caca para nada. La muestra urbana que se había anunciado con
antelación a golpe de amenaza de huelga laboral, ha conseguido unas toneladas
de éxito amontonado por los vecinos con su singular creatividad a la hora de
desprendido de todos sus residuos orgánicos, vidriosos, papeleros y envases,
sin olvidarnos de somieres y sofases, y las siempre abundantes cacas de perro.
Nadie ha querido ser
padre, ni comisario del espléndido evento. El alcalde porque se le ha
atragantado el tema de la limpieza y su
línea museística va por poner sucursales internacionales, LIMASA porque se le
acaba el contrato, los trabajadores porque ellos están para llevarse los restos
y nadie quiere echarse sobre sus espaldas semejante pollo y tonelaje. Como se
puede pensar, aunque tenemos excepcionales creadores vecinales, y la muestra
era tremendamente participativa, los ciudadanos se han sentido como primeros
perjudicados, por olores, resbalones peligrosos y otros etcéteras, propios de
la merdellonada callejera.
Sin embargo, entre los
acontecimientos que ha ocupado más espacio de comunicación local, nacional e
internacional ha sido Málaga Art Basura 2016, en las redes sociales la mierda
en tetrabytes volaba de lo lindo y sus comentarios alcanzaron una exacta
fetidez.
Cuando negociadores y
autoridad, señalaron el final del acontecimiento, unos al grito de yes we can,
para que se enteren de lo que es capaz la ciudad natal de Picasso, por ser un
gran mojón en el mundo del arte contemporáneo, nadie pudo limitar la posible
periodicidad anual de los futuros
eventos, para no ponerle mordaza a la creación como señaló el presidente del
comité de empresa, y sujetarse a las limitaciones de las bienales que le
proponía el alcalde, hasta que encontrará un comisario ad hoc que limpiara la
ciudad de las huellas siniestras que ha dejado LIMASA, presidida por el mismo.
Como siempre que una
cosa tan sonada pasa, la parroquia se divide, esta vez los grupos por la
proximidad de la Semana Santa, han obedecido a la tradicional división local,
la más expresiva “iconoplasta”, frente a la hasta ahora casi clandestina “inconoclasta”.
Los ciudadanos más aseados, que les molesta la basura en la calle, que cumplen
con sus deberes cívicos, están a la espera de resbalarse entre las ceras
penitentes y los limones llamados “cascaruos”, restos de noches de tambores,
incienso y azahar de la turística Holly Week, una vez pasado el tsunami de
bolsas de plásticos.
Periclitado Francisco
de la Torre y servicios para las labores de limpieza, se impone un tremendo
plan estratégico para tener esta ciudad limpia. Tenemos asociaciones, peñas,
cofradías, instituciones estratégicas y ciencia, para poner conciencia ante el
lamentable estado de suciedad que con huelga o en paro caquea en nuestras
calles. No quiero que sea una utopía evitar que los restos de basuras, sean el
panorama por lo que los visitantes nos distingan.
Curro Flores
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