Del
buen nombre de las ciudades a la ley de los sicarios
-“Mercedes
Siles, catedrática de Álgebra en Málaga, en el TOP del liderazgo femenino por
su actividad en el ámbito académico y de la investigación”, preside los
titulares de entrada de un diario local, que por excepcional, me mejoró el
ánimo lector, siempre asaeteado por las escandalosas primeras páginas del
veneno nuestro de cada día. Mujer y científica para que cunda el ejemplo.
Tras
la noticia me vino al recuerdo Pedro Aparicio, que como alcalde ambicionaba una
Ciudad del Paraíso de verdad, que la presidiera su mejores cerebros académicos,
intelectuales de prestigios con singular capacidad de innovación, artistas que
removieran el universo de la creación, grandes profesionales y emprendedores. A
modo de mantra lo repetía en sus intervenciones públicas, para quién pudiera
interesar tomara nota. Era tal el
compromiso con sus ideas, que en algo tan popular, y de efímero
paso, como nuestra Feria del Sur de Europa, que designó a sus pregoneros
por su alto valor en el mundo de las letras, para su mejor exaltación, y eligió
a los mejores pintores locales para la plasmación de su cartel, después vino
Celia Villalobos, y cambio el casting a su nivel. Capricho de las urnas.
Varias
de nuestras ciudades hermanas de la Costa del Sol, han superocupado el mundo de
la comunicación por las de crímenes cometidos a manos de sicarios en sus
términos municipales. Los investigadores se refieren a ajustes de cuentas,
cosas habituales en las películas, pero cuando la tienes a la vuelta de la
esquina, te sientes tragicamente concernido por tanto desatino, y más si yerran
los disparos. Cuentan lo obvio, que en las inmejorables urbanizaciones de estos
municipios, son reclamo de guaridas para capos adinerados, asentamiento de clanes
del trajín de la droga y otras aficiones delictivas. Más de cien bandas de este
corte contabilizadas, nos cuentan los expertos policiales, y un ejercito de
delincuentes esparcidos por todos los rincones.
Demasiada
lacra ocupando nombrandía, que exige una especial atención para velar por la
tranquilidad de propios y visitantes, y el buen nombre de la Costa del Sol.
Aunque tengo el sentimiento que en casos como Marbella, asociada desde sus
inicios turísticos con resguardados nazis por el franquismo, el saqueo de Jesús
Gil y su banda municipal, sus antiguos vecinos traficantes de armas Al Kassar y
Kashogui, o el exiliado tío de Al Assad y etcétera, no ha perdido un ápice su
punto de atracción. Si las ruinas de Sodoma y Gomorra no hubieran
desaparecidos, seguro que tendrían más afluencia turística que el Portal de
Belén.
Lo
cierto es que cualquier alcalde que se precie debe velar por sus vecinos, y es
justo que reclamen mas refuerzos policiales, más medios para sus
investigaciones, así evitaremos que los cascos protectores y los chalecos
antibalas, sean los nuevos atuendos pret
a porter que se paseen por Puerto Banus y aledaños.
Curro
Flores
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