Educación andaluza: de la necesidad al capricho


Educación andaluza: de la necesidad al capricho
Asistí al acto conmemorativo del PSOE de Málaga por el 40 aniversario del 28F representando a la familia de Pedro Aparicio, galardonado a título póstumo por su significación como parlamentario andaluz, acto nostálgico, de orgullo por la labor realizada por los socialistas andaluces, reivindicativo, entrañable y dónde parte de los homenajeados, sacaron desde nuestras jubiladas figuras su juvenil energía para tratar activar más a nuestro partido. Cito el agradable encuentro de mis compañeros malagueños, porque de entre las grandes penurias de la Andalucía que nos encontramos, la educación se situaba entre las mayores demandas, y por orden los Pactos de la Moncloa, los nuevos ayuntamientos democráticos y las consecuencias del 28F se afanaron por solucionarlo. En los tiempos que fui concejal de educación, día sí y otro también, no había avenida de la ciudad que  madres y padres, no nos cortaran en demanda de un colegio, así que corre que te pilla cristalizamos la ingente tarea que todos los niños y jóvenes en edad escolar tuvieran su plaza; también teníamos censados 37 mil analfabetos totales en la población malagueña, y fueron nuestros centros educativos de adultos, distribuidos por los recién creados distritos municipales una excelente apuesta para atenderlos, labor que nos premió la UNESCO.
El próximo 4 de marzo se ha convocado una huelga en la enseñanza andaluza, por estudiantes y cinco de los sindicatos que actúan en el sector el sector, contra el decreto Imbroda, con olor a VOX, pero de motu propio, dónde cacareando la “libertad” de elección de centros educativos, se esconde un apoyo inequívoco a los centros concertados, promoviendo la ampliación de sus unidades en función de la demanda, y consecuentemente ir desmantelando centros públicos. Ese es el quid de la cuestión lo demás son argucias.
Gracias a la labor ingente en atender la demanda, hoy el 80 por ciento del alumnado en edad escolar está en centros públicos. No dispongo del dato pero me gustaría haber conocido la ratio entre la enseñanza pública y privada el 28F de 1980, y los niños sin escolarizar.
El otrora admirado Javier Imbroda,  con su escolta o patrón, según se mire, el propagandista Bendodo,  han conseguido levantar la ira, apelando a su supuesta interpretación de la libertad.  En el reciente y sesudo libro La estirpe del camaleón, del historiador Gil Pecharromán, que les recomiendo, nos demuestra científicamente que la derecha española tiene como valor fundamental la nación católica, y que la libertad cuando la pregonan es una suerte de maquillaje adaptado al carnaval o a la cuaresma que toque. Es el caso de esta visión del Decreto andaluz, dónde el negocio prima a la libertad, y como es herencia decir en castellanos, “no han estado muy católicos” a la hora de atajar las auténticas demandas educativas, que de una primera época de resolver la necesidad, nuestro objetivo ahora es la búsqueda de la calidad y excelencia.
Curro Flores


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