Rajoy, Rubalcaba: Los
ERRES
Ideologías aparte, que
es una de las maneras paisanas que usamos como preámbulo antes de lanzar un
exabrupto escatológico. Los exiguos followers que dan las encuestas al
presidente del Gobierno y al jefe de la oposición, me han parado a hurgar en
los dos personajes, y sin pretensiones de Plutarco, ya que la ocasión no da para más, paraleleo con
ellos en medio de la crisis, como el que se da un garbeo por las humaredas de
Numancia.
La verdad con lo que le
está cayendo a la ERE, los dos tuvieron la suerte familiar de iniciar su
apellido con esta letra ronca, disciplinada y desfilona; podían haber tenido la
suerte de que los hubieran marcado con una ñ, pero no estuvo la cosa para esa
coña nacional.
Los dos pudieran haber
estado en las hazañas constitutivas de sus formaciones. Rajoy con aquellos
ministros franquistas entorno y retorno de Fraga, los siete magníficos, afición
e ideas no le hubieran faltado. Pero las oposiciones de Registro le amagaron
sus deseos.
Rubalcaba, en la taberna
Casa Labra, pegaba como nadie en la nacencia del PSOE el 2 de Mayo de 1879, rodeando a Pablo Iglesias, seguro
Iglesias lo hubiera señalado entre los suyos y hubiera dicho aquello de “sobre
esta piedra edificaré…”. Pero como Alfredo era muy institucional, se habría ido
a conmemorar el Levantamiento, tarareando lo de “Oigo, patria, tu aflicción y
escucho el triste concierto…”.
Los dos ERRES se
conocen la promesa y el juramento de la
posesión del cargo de ministros de cabo a rabo; y hasta Juan Carlos,
Rey, en sus despachos con los presidentes para el nombramiento de Gobierno, se
sintiera extrañado si no hubieran colado
de rondón, sus respectivos, a
Alfredo y Mariano. Se saben desde nuestro sistema educativo, hasta la ceremonia
de los Goyas, se mueven por las cloacas del Estado con ropa interior incluida,
el ficus de la Moncloa se eriza a sus pasos camino de las ruedas de prensa y
las ruedas de molino.
Ideologías aparte, algo
tienen en común, ser forofos del Real Madrid y de las altas torres que
encumbraron a Florentino. Enrojecidos por unos litros de mollate, hubieran sido
unos modelos de Velázquez. Sus imágenes formales, de planta de caballeros del
corte de traje, también dan para recortables de
cortesano, fraile o pícaro.
La verdad que como en
el ejército, el valor se les supone, pero como el paisanaje ya está exento del
voluntariado militar, han conseguido que dominen en el top ten de los no
queridos, casi como Mou. Así que después de tantos servicios prestados, se me
antoja que la crisis ha determinado aquello de su despido en ERRE, dos por el
precio de uno.
Curro Flores
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