Los
días tristes de los periódicos
Tenía
ante mi el decano de la prensa local del pasado sábado, aunque de madrugada las
redes se encargan de informarme de todo lo que cuenta, desde hace algo más de
cincuenta años la prensa escrita no deja de mancharme las manos, a la que por
vicio aprendí a escrutar en el laberinto de sus noticias, paginaciones e incluso anuncios. Ahora me
falta el artículo-lección del amigo Manuel Alcántara.
Aún
recuerdo, cuando en los tiempos que era Sur el periódico del Movimiento por su
inmovilidad, no me permitieron entrar en su casa, porque portaba la lista
electoral del PSOE malagueño, la ganadora de los primeros comicios. El tiempo
me hizo amigo de muchos de sus redactores y otros oficios, que en gran parte de
ellos querían incorporarse a los caminos que se habrían a la libertad de prensa
con la democracia.
En
el interior, a doble página aparecían, a
la derecha y en la de la izquierda, las
dolorosas noticias de los fallecimientos de D. Manuel Gámez, y de Carlos
Hernández Pezzi.
Del
padre Gámez tuve tiempo de profundizar más en mi admiración, cuando fui
nombrado juez instructor para la concesión de la medalla de la ciudad de
Málaga. Pude reunir en el expediente los
testimonios de fascinación, reconocimiento y agradecimiento de miles de
malagueños, y de sus muchos amigos en el mundo de la música española. El
cardenal Herrera Oria, supo ver en el joven sacerdote, al estajanovista selecto
de la música coral, que predicó con la armonía grupal, en la “Málaga cantaora”
del cantaor solitario de garganta “afillá”.
Carlos
Hernández Pezzi, brillante siempre, seductor en su oficio de arquitecto y en
sus devociones políticas. Ponía sus creencias al servicio contumaz de no caer
en la “fe de erratas”, que muchas veces encorsetan el activismo social
militante.
La
democracia pone a aquellos que nos enseñaron en la infancia, fieles e infieles,
a mejorar en convivencia la sociedad a la que manifiestan todas sus
fidelidades, y dan con denuedo, lo mejor de ellos mimos. Debiera tener suerte
Málaga, que todo lo que los dos sembraron entre nosotros, sirvan para
mejorarnos en su recuerdo social y culturalmente.
Con
la importancia de las dos noticias, les roban la primera página los grupos de
bárbaros catalanes y sus compinches de fuera, que avivan las llamas de una
divergencia exasperante, que nos crean desasosiego alimentando “el nido de las serpientes”, de
los que con ellos quieren alterar las normas de nuestro pacífico entendimiento
constitucional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario