Dr. Norman Bethune
¡Viva la vida!
Antonio Anselmo
apagó la luz del Faro de Torre del Mar,
y salvó a miles de personas civiles que huían despavoridas de la masacre
ordenada por el criminal amotinado, general
Queipo de Llano, bombardeadas desde los barcos por las órdenes del
oficial de marina sublevado Salvador Moreno, su botín el almirantazgo, el
ducado de Alborán, ministro de marina por dos veces de Franco. Antonio Anselmo,
el farero salvavidas, por su luz interior, fue asesinado, digo fusilado, por
las huestes sublevadas.
Durante años por boca
de vecinos que rompían en secreto su silencio, por viejos compañeros del PSOE,
en especial Antonio Escalona, primer alcalde de Torremolinos, y otras víctimas
de la dictadura, pude conocer la historia de la terrible salida de
aproximadamente 300.000 personas huyendo de Málaga hacia Almería, tratando de
salvar sus vidas, honra, conocidas las prácticas bárbaras que manejaban las
tropas franquistas, los moros, los falangistas e italianos en las poblaciones
que habían tomado.
Por casualidad este
domingo me enteré de que la televisión andaluza emitía con nocturnidad, y casi
alevosía, en su canal dos, un programa homenaje al Dr. Norman Bethune, y su
ayuda prestada en la Carretera de la Muerte (Málaga-Almería), a la población en
éxodo, con la exhibición de una película y un entremezclado debate. Traté de
que mis conocidos se enteraran por las redes.
A pesar de la emoción y
la tristeza que esas memorias producen de por sí, un amigo, al día siguiente me
comentó, que si esa tragedia humanitaria
le pasa a los independentistas catalanes, TV 3 monta una película como Los Diez
Mandamientos con “La Desbandá”. Sin entrar en su chanza del momento político,
he pensado, que esa realidad, la excepcional figura del Dr. Bethune, los jefes
sublevados, el pueblo en marcha en peligro y pauperizado, sus dolorosas cuitas
personales, merecen una escenificación más a la orden de los tiempos y los
avances en la comunicación, y un horario de prime-time.
La mayor masacre a la población civil realizada hasta la fecha.
Del Dr. Norman Bethune,
conocí por mi amigo de paz Miguel Ramos, su labor médico humanitaria en la
Guerra Civil en Madrid y la Carretera de Málaga-Almería, sus esfuerzos por la
sanidad pública en su país, su labor en China, su entrega al prójimo sobre sí
mismo, hasta provocarle la muerte, merecen esa evocación permanente que los seres extraordinarios
provocan, para ejemplo de los humanos, saciados de lo contrario.
Siento desazón que la
primera Corporación democrática de Málaga, no fuera la que le pusiera el nombre
de una gran avenida al doctor Bethune, pero sabíamos más de Gramsci, Allende,
Billy Brant…, que de lo que estaba en
nuestra historia próxima. El bando sublevado ganó, y cuesta mucho escribir la
historia de los perdedores, por más razón que tengan los vencidos.
Curro Flores
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