Hecatombe
en Campanillas
Los
Goya han dejado con el culo al aire, aparte de a los presentadores, también a los responsables de la Academia de
nuestro cine, pero fundamentalmente a los despilfarradores de los anfitriones,
que por tener una “efiméride” han perdido el norte del gasto público en la
capital del sur de Europa.
Por
la alfombra roja cambiando las botas de agua por los charoles, el alcalde,
Francisco de la Torre, y la pareja de siameses Juanma Moreno y Elías Bendodo,
se quitaban los calores y colores de la inundación en Campanillas, para lucirse
en un pabellón sin balón cargado de estrellas, satélites y lugareños.
La
intervención de la presidenta de la Asociación de Vecinos de Campanillas,
Carmela Fernández, en el Pleno de la Ciudad, denunciando a los responsables y
en especial al alcalde de los desastre que han provocado la inundación en su
barriada; y más la acobardada actitud de los gobernantes municipales que se han
negado a apoyar la creación de una comisión donde se aclare si hubo una negligencia
grave en la gestión de los efectos de la tremenda riada con el desbordamiento
del rio. Me ha recordado la primera noche de las inundaciones del 89, que
acompañados por los compañeros de Corporación y vecinos de su Asociación,
tuvimos que pasar en autobús con agua hasta los cristales por la avenida José Calderón, todavía no había
presa; también la respuesta de nuestro gobierno municipal que presidía Pedro
Aparicio, para crear una comisión que estudiara los efectos de las bárbaras
lluvias, elaborara un plan de futuro de prevención, etc.
He
leído un “titularillo”, donde se pone en
la boca del alcalde: “que esto no puede volver a pasar”, faltaría más, pero eso
que se lo diga a los ciudadanos de nuestra querida barriada bien representados,
que no están para que le cuenten películas por más Goyas que las avalen, ni
para colgarse las joyas de nuestro Museo que sigue buscando Indiana Jones.
Carmela
Fernández, con la que baile un pasodoble en su feria, cuando era concejal de
cultura, es la heredera de una saga de
excepcionales líderes vecinales como los siempre recordados Alfonso Muñoz y
Mariano Díaz, quién después fuera su concejal. Este colectivo de ciudadanos
tiene en su haber acompañar generosamente los esfuerzos y las demandas para
convertir una zona rural, y de
viviendas autoconstruidas y carriles de
barro a su realidad actual.
Hace
ya tantos años, cuando en España estaba prohibido el derecho de reunión, y
Francisco de la Torre era presidente de la Diputación, de azul falange, en el
bar del núcleo de Los Manceras, en una mesa andaban reunidos unos vecinos, pude
oírlos hablar de política general, pero fundamentalmente como acometer las
mejoras de su barriada, estaban los que he evocado, y algunos, más que con los
años tendría debates y gran afecto.
No
me gustaría estar en la cabeza del Alcalde, si con urgencia no se pone manos a
la obra. Estos días los campanilleros han sido noticia por el desastre, conozco
por experiencias vividas en la Casona del Parque, que pueden generar más que
noticias si no encuentran una debida
respuesta, y vamos mal no creando la comisión, yo les hubiera puesto la
alfombra roja.
Curro
Flores
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