Aroma a primavera
A primeros de abril,
cuándo las gaviotas dejan sitio en las arenas de la playa a las toallas de los
primeros turistas, conocí a Alex (Alejandro, así se presentó) Kanev, a su
esposa Krasimira, y a su pequeña hija,
la preciosa, Aglea Kaleva, de ocho años, que debutaría en el festival Orfeo de
Málaga, organizado por la Cajita Musical, en representación infantil de la ciudad búlgara
de Plovdiv.
Pronto trabamos amistad
brindando con Eléctrico, el excelente fino (Montilla-Moriles) de Aguilar de la
Frontera, Córdoba. Hablamos de Málaga, La Carihuela de Torremolinos,
gastronomía de la zona, Picasso; pero nos volvimos más locuaces al hablar de
vinos de Málaga, de los finos, los soleras...; para mi sorpresa, Alejandro, era
productor y creador de vinos singulares, capaz de cultivar la envidia de
Dionisos allá por los aledaños dónde surgió su mito, Tracia.
Aglea, había cantado en
su segundo día de concurso, en español, ¿Qué hiciste? de Rosario Flores,
prendando al numeroso público con su expresiva interpretación, su excelente y bella
voz, y sobre todo, por haber penetrado con su singular ángel búlgaro, las
raíces andaluzas de la dinastía Flores.
Había que celebrarlo, y
apareció en escena de las manos del padre una botella para mi aniversario. Una
botella negra bellísima de tipo Burgundia de alta clase, vidrio italiano,
estampada con los símbolos del vino AK, que le daba todo el valor de
exclusividad y excelencia. Me puse más rosado que su contenido, porque no
esperaba semejante obsequio.
Vinieron después los
carabineros malagueños, las conchas finas, la fritura de abaniquitos de
boquerones, pequeños salmonetes, y pescadillas enroscadas con cara de malos
amigos, a la espera de una paella de mariscos, de las buenas, de aquellas que
describió Borges, “las que cada grano sabe a lo suyo”.
Todo el sabor del Mar
Mediterráneo, se alegró al bañarse en los paladares con el rosado AK
ROSE´2015-serie limitada, acertada composición de vino provenzal con
evocaciones a flores primaverales y cítrico, de las que asoman por doquier en
los caminos de blanco, rojo, amarillo y violeta, difuminando el verde y el
terrizo. Qué gusto tan creativamente fresco al sorbo, cómo de llamarte viene, y
que tierna evocación después del sorbo.
Las uvas se han criado
en el sur de Bulgaria, las blend merlot, las syrat y cabernet sauvignon, en las
cercanías de Grecia, en Zhrebchevo
(Stallion) Dam, cerca de las montañas de Sredna Gora. Una excelente campiña, en
dos viñas de más de cien hectárea, para una bodega bella, amplia, precisa y a
las últimas en innovación enológica. De allí salen sus caldos, muchos nominados
Stallion, Angelus Estate S.A., prestigiosamente condecorados a nivel mundial, y
el poderoso AK.
No me atreví a
preguntarle en su faceta de creador vivaz e inquieto, la composición precisa de
su obra de arte, el AK (Alex Kalev), qué
nació la noche de San Juan del 2015, y que lleva el marchamo cautivador de
todo don Juan, de poder maridar con
todas las comidas más excelentes y
delicadas del planeta.
Francisco Flores
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