Del siempre prometido Auditorio


Del siempre prometido Auditorio
Muchos sabrán que entre remojón y chapuzón, estos días se ha puesto en marcha una acción ciudadana para reclamar de las autoridades, algunas, hasta ahora incompetentes, el eternamente prometido Auditorio para Málaga, por los reclamos que me llegan en el correo electrónico y las redes sociales sociales, debe tener éxito porque la situación lleva al hartazgo. Celebres artistas, instituciones malagueñas, se han sumado a la firma con multitud de ciudadanos.
Los organizadores, han querido que destacadas personas, hagan un singular llamamiento para que cundan en las redes más apoyos, cosa loable, pero he visto a dos exconcejales de cultura, a los que le profeso mi afecto, sumándose al llamamiento, cuando por sus manos ha pasado alguna responsabilidad en la gestión del proyecto de marras, en estos años de gobierno municipal del Partido Popular, por ello, pienso que se están trastocando los papeles por el hecho de sumar, cuando en buena lid, debieran pensar que ya nos encontramos entre los sumando que restan, para evitar que nos canten lo de “siempre me dices lo mismo”.
Recordaba que en una ocasión cuando nuestra mayoría absoluta en el consistorio era inconmensurable, nuestro concejal de Campanillas el siempre recordado, Mariano encabezó una manifestación de vecinos de la barriada que cortaba el Parque. Sutilmente Pedro Aparicio le envió un emisario para que subiera a la alcaldía, y le dijo al edil protestón del equipo de gobierno: Mariano tu eres de los de la parte de acá, y no de los demandantes, salvo que dimitas.
Al dejar la concejalía de cultura, una periodista de este diario, María Eugenia Merelo, redactora jefa de cultura, me preguntó sobre que consideraba me había dejado en el tintero, y lo más singular fue destacar mi fracaso por no haber conseguido iniciar el proyecto del Auditorio, y desde esa fecha ya han pasado varios quinquenios. Nuestra nueva Orquesta, las magníficas temporadas de Ópera que se celebraban entonces, la gran afluencia de público, y la incapacidad del Teatro Municipal Miguel de Cervantes, para que pudiéramos desarrollar una programación semanal, más poder apreciar en su mejor magnitud la calidad de sus interpretaciones eran parte de los beneficios que la comunidad recibiría de tener este bien cultural.
Los años pasan, y me han seguido seis concejales de cultura del PP, una alcaldesa y un alcalde, de los concejales que estuvieron en los años de Villalobos, nos voy a exigirles nada, porque no estaba entre sus prioridades el Auditorio, más bien todo lo contrario; aunque uno en particular, llevado por los arrebatos del incienso, comparara nuestras calles en Semana Santa con el espectáculo de la ópera, y lo siguiente, como se dice ahora; ero los que fueron delegados por el alcalde Francisco de la Torre para esta tarea, deben sentir la historia de una frustración por no llamarlo derrota. Me ha venido a la mente el lenguaje taurino con el que estaba bastante familiarizado, y que confío no será tan comú con el paso del tiempo. Tanto a ellos como a mí nos han devuelto el Auditorio al corral, por más tesón que hayamos puesto en torearlo y rematarlo, y por aquello que escasea en estos tiempos, vergüenza torera, tenemos que hacer mutis por el foro con la cabeza gacha, antes que el respetable nos tire almohadillas.
Quién espero no coja la bandera de la acción ciudadana, aunque en peores bailes lo hemos visto, es el Alcalde, responsable último de que el Auditorio haya pasado a la agenda de los que lo reclaman, me resulta imposible creer de su reconocida persistencia, le haya sido más oportuno o fácil que tengamos una soberbias sucursales de celebérrimos museos, y haya sido incapaz de conseguir desbloquear el proyecto cultural más propio que teníamos entre manos.
Nunca sabré que brillante mente, le ha incitado a De la Torre a invertir en el Museo de las Gemas, demasiado brillante para generar tan fútil gasto, a los vecinos les costó 34 millones de euros para cosas más necesarias. Esta tremenda metedura de pata con el gasto público, me recuerda la famosa U.V.I. del Hospital Noble, que me encontré en primero de concejal: siete camas perfectamente equipadas, una fortuna  de la época, algún capricho más entre el caos franquista municipal, y la que tuvo un único paciente. Un día mostrábamos al responsable de Salud del gobierno el hospital, al visitar la U.V.I. oigo una exclamación de Aparicio -¡Cristo!, el mismo,  un crucifico tapado con una sabana, que habían puesto con esmero las monjas, mientras se hacían unas reparaciones en la Capilla.
Tenemos una magnífica Orquesta, que tras pasar por el Auditorio Nacional la calificaron como la mejor de España, eso en mis tiempos, tenemos muchos niños y jóvenes aprendiendo el difícil arte de la música, que podían aprender más y más oyendo la OFM, y relacionándose con los maestros, y tanto más y más. Yo sí lamento no haber podido iniciar el Auditorio hace veinticinco años.
Francisco Flores

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