El CAC de Málaga returns


El CAC “returns”. -Se reabre el Museo de Arte Contemporáneo de Málaga.
Evoqué una mezcla de olores a frutas y vegetales apilados en cajas y sacos, saboreando la manzana que me alargaba el enclenque Jacinto, del bulto que sufría en sus hombros, ni pensé en Adán, ni en Caperucita, quizás en el Calcio20 que llevaba mi madre. La Infanta Cristina, su consorte, y la cohorte de malagueños,  inauguraban el CAC,  y no se me apartaron un instante  aquellos recuerdos del camino del Dispensario.
El CAC, muy visitado, lleva dos meses cerrados, por la guerrilla  de las empresas participantes en el concurso de adjudicación, debe de ser una breva, si hay tanta metralla. Fernando Francés, empresario y director, desde el nacimiento del CAC, ha sabido pasar desde unos comienzos discretos, a un Museo conocido, referenciado, en definitiva, un bien cultural y turístico apreciado, y llamatívamente visitado, frente a la acogida que tienen los abundantes museos de arte contemporáneo que pululan por España. Hubiera sido un magnífica exposición, las miles de instantáneas de las caras de frustración de foráneos y paisanos, que se encontraron con las puertas cerradas, tras pasearse a 40º por la Ciudad del Paraíso.
Tuve la oportunidad de felicitar al director por el importante número de exposiciones que nos llegaron por primera vez a Málaga, a veces tuvimos la primicia en Europa y España. Muchas de ellas nos cautivaron, nos sahumaron y cultivaron. También, como suele pasar en estas instalaciones, el visitante parecía entrar en aquellas viejas barracas de feria, donde nos mostraban a los incautos, la rata más grande del mundo (una vulgar capibara del Orinoco), la mujer sin cuerpo, y el hombre más gordo del orbe.
Ahora recuerdo el día que el viejo Mercado de Mayorista, cerrado y abandonado, obra de “El Pichichi”, goleador del primer Real Madrid, el extraordinario arquitecto Luis Gutiérrez Soto, inicio su camino a BIC (Bien de interés cultural). Los tres  directores del Plan General de Urbanismo de 1979, mientras trataban de coser, nuestro destrozado tejido urbano, invitaron al pritzker, Rafael Moreno, imagino para ver como llevaban la costura. De ritual era llevar a los magníficos proyectistas a ver el santuario de García de Paredes, la iglesia de de Stella Maris en la Alameda, peregrinar de los selectos del ladrillo; después nos acercamos al arruinado Mercado, una escalera desvencijada, encaramó a Moneo a los vanos traseros, para poder apreciar el espacio interior, allí exclamó el -¡eureka! que salvó al edificio de la piqueta.
Francés, por su leve avatar político, ha tenido que vender su empresa Gestión Cultural y Comunicación, para no incurrir incompatibilidades en la adjudicación. Rumores aparte, su afición brinda porque la venta sea una “ficción jurídica”,  y que dentro de nada aparezca Fernando montado en su “caballete” e instalaciones anexas, y traiga los nuevos aires de los directores de lo contemporáneo desde los Alpes suizos en Velbier, apostando por lo políticamente incorrecto, después de bombardearnos con los chollos económicos de lo políticamente irresponsable.
Curro Flores




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