El Vicepresidente fake de la Junta de Andalucía
Juan Marín ha creado
una polémica al conocerse que su Consejería pretendía establecer conexiones
para que los vuelos a Sudamérica, se hiciesen desde el aeropuerto sevillano, lo
que generado la protesta del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
Interrogado el Sr. Marín sobre el particular, ha dicho que el no responde a fakes, en el horrrendo estilo Trump, de
la mancha de un fake con un fake más gordo se quita. El Diario que se
había hecho eco de la noticia, le ha dado una lección magistral sobre la
veracidad de las fuentes de la noticia, así como de la naturaleza y diferencias
del tráfico, servicios y organización entre ambos aeropuertos para que aprenda,
tome nota, y no diga más falsedades.
Juan Marín, en ese
extraño juego de querer contentar a la siempre alerta sociedad sevillana, y a sus medios de comunicación, ha
metido los dedos en las Cinco Llagas de todo nuestro desarrollo autonómico,
amén de un fake de Picio.
Los años de construcción
de la Autonomía, y la generación de los servicios centrales en la capital
Sevilla, ha creado un trasunto de desigualdades de trato, conocidos y
largamente cacareados, por los afectados de las otras ciudades andaluzas.
Recuerdo cuando nos reuníamos los equipos de gobierno de los ayuntamientos de
Granada y Málaga en secreto, para dar una respuesta conjunta a la deriva que
tomaban los acontecimientos en cada una de las concejalías en inversiones, y
servicios por mor de la Junta.
Un presidente de los
primeros de la Autonomía, quiso contentarnos en una charla privada a la que
asistí junto a Pedro Aparicio, decía y comparaba a Málaga por su pujanza
económica era la Barcelona del Sur, mientras a Sevilla era como el Madrid de
Andalucía. Como para no reparar en las consecuencias actuales de los
nacionalismos emberrenchinados del juego de las desproporciones.
Aunque de partidos
contrarios, como malagueño no me ha pasado desapercibido que un malagueño sea
presidente de la Junta; así como el esfuerzo de notables malagueños y
sevillanos, que han constituido un foro de hermandad entre ambas ciudades, ante
la agresividad de los graderíos mutuos.
Pero por el vicio de
haber estado siempre alikindoi, he vivido con extrañeza la actitud de la consejera
de Cultura, la sevillana Patricia del Pozo, que ha visto jugada desde su
presencia en la Fundación Picasso, para programar una magna exposición en
Sevilla del pintor malagueño. Loable, si a la vez hubiera anunciado para el
Museo de la Aduana, unas magnas de Murillo y Zurbarán, por ejemplo.
Ahora tenemos el
conflicto de la OFM, que casualidad, que
dos orquestas que nacieron con el mismo patrón y compromiso de la Junta. La de Sevilla cuenta con 26
músicos más, y ahora la Junta se niega a ratificar el compromiso que De la Torre
había negociado con el Comité de Empresa, para recuperar los atriles perdidos por la Orquesta
de Málaga.
Juanma debe poner
orden, antes que las llagas se multipliquen sin remedio.
Curro Flores
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