Los chiringuitazos de
la Malagueta
Entre lluvias, tan
pronto el nuevo caracol malagueño saca la cabeza al sol, y se dirige a la
playa, las obras de unos mamotretos en
el lugar de los chiringuitos, como el muro de los espetos de sardinas,
afina el cuatricorne la canción “Aquí no hay playa, vaya, vaya”.
Entre todos la taparon
y ella sola se escondió. Porras, Villafañes y aquellos más naturales en el
cabildeo de la inmensidad de las arenas de la playas malagueñas, están ufanos y
respondones a las críticas y quejas de los lugareños alarmados por el tamaño de las
edificiaciones. Es decir, que todo va a seguir igual y “palante”, si nadie lo
remedia, nos compraremos un traje de boda, bautizo o primera comunión, para
taparnos tripa, tanga y bañador de luces en el salón chiringuitero, degustando
espetitos con tinto de verano.
Siempre los alcadazos han dado una solución o un placebo de
emergencia, ante la que se le puede venir encima, por la licencia al dar tales
licencias. Así que de la Torre, quiere tapar con lianas tropicales las
fachadas, camuflando los muros de verdor. Quizás le faltó el concurso de ideas
para que tocara las terrazas con unos sombreros de verdiales gigantes, y añadir
nuestro acerbo folclórico montuno al rebalaje perdido. En definitiva, todos
sueñan con su Antonio Martín particular, de chozajo a resturant.
Nos queda la esperanza de volver escuchar
algún día, entre la música de las olas, a una madre gritando desde la orilla
–¡Vitoti! ¡Vitoti! ¡como te ajogues te mato!.
Bendodo para el jubileo
El júbilo del jubilado
llega a la Diputación en forma de cargo de confianza. La nómina se incrementa
por días con las limitaciones establecidas por el dedo, para espécimen político, clase o menester.
Conejo tiene trabajo en el recuento y denuncia, porque paren como conejas.
Eso sí, el infante
funcionarial provincial se quedará sin guardería, por eso de que no vota y
rebota.
El plan de algunos
pueda ser, meta la pata en el ayuntamiento, que existe un purgatorio que ahorra
en todo menos en su nómina. Me parece que debes tener tu currículo PP de servicios y adhesión
al dedo de Bendodo.
Parcemasa
Visto el destino final
y cerquita de los crematorios, los directivos de Parcemasa, se han puesto unos
sobresueldos. Es tan triste el trabajo, tan triste, bregando con
sepultureros dolientes, zombis y ánimas
en pena, que mejor llevarse una alegría al final el mes antes de que nos
despidan o nos caben la fosa.
Mientras todo esto
ocurre y discurre, el alcalde, nos tiene esperando el Metro. Y espérate sentado
en el chiringuito, porque el Metro tampoco es para el verano.
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