PERLITA DE HUNAN


Perlita de Hunan
La cantaora china se arranca por bulerías con la misma pasión y duende que la Niña de los Peines, ella es el del grupo mayoritario étnico “Han” y nació en la misma provincia que el Gran Timonel, Mao. Si José de la Tomasa le transmitió la herencia de Manuel Torre, Perlita templará una saeta al paso de cualquier Cristo de los Gitanos con precisión taoísta  y el respeto a la tradición pura que infundió Confucio “pa romperse la camisa”. Alabo el sentido de la alteridad y apertura de Mari Zhen como la llaman en la academia flamenca, lejos su actitud cultural, de las trágicas represiones culturales en nombre de la Revolución Cultural que sufrirían sus familiares.
Tengo el presentimiento de que los guasones de la academia flamenca no hubieran apodado a Perlita como Mari Zhen, si la memoria de sus miembros no estuviera anclada por la  penuria cultural del franquismo; tiempos del teatro Chino de Manolita Chen, una de nuestras primeras transexuales que paseó su barraca pícara por todos los derribos feriales españoles y que entre destapes y chistes soeces, mostraba los principios artísticos de Marifé de Triana, Paquita Rico, Emilio el Moro y los eternos Paquiros. El nombre de la Chen era más apropiado para el espectáculo que el que figuraba en su DNI, Manuel Saborido, el día de su detención por posesión y tráfico de drogas, triste destino.
Manolita Chen, las coplillas comerciales del flan chino el Mandarín, las cuestaciones para salvar a los chinitos el día del Domund, los programas dobles en los cines de barrios, intrigados por las pérfidas maquinaciones de Fumanchú, eran poco más o menos  nuestros conocimientos sobre la patria de Perlita. Las modas y  los compromisos políticos, los pelos y las barbas nos pusieron al tanto de la Gran Marcha, y nos hicieron leer a hurtadillas uno de los 900 millones de ejemplares impresos del Libro Rojo de Mao, catequismo revolucionario.
Cuando los españoles definimos las extrañezas,  parafraseamos el hallazgo del ingenioso Guerrita con el “hay gente pa tó”.  Imagino al viejo torero oyendo a Mao Tse Tung en su discurso ante la Conferencia Internacional de Partidos Comunistas de 1957 cuando, previendo una tercera guerra mundial, presumía de tener 800 millones de chinos y que si morían 200 por bombardeos atómicos, tendría todavía 600 millones para hacer el socialismo.
Ahora cuando la Niña de Hunan se retuerce por una siguiriya; China adelanta a Alemania en exportaciones; su PIB de 8 puntos no flaquea; controlan la deuda pública norteamericana. El gigante despertó más a lo Xiaoping que a lo Mao. En mi barrio crecen sus establecimientos, encima están “open” a todas horas como las antiguas iglesias, tenemos  buenos vecinos comerciantes chinos, sonrientes, dispuestos y con un cordial castellano malaguita hasta en la sopa agripicante.
 Como Tokio, en Pekín y Shangai habrá tablaos gracias a Perlita, en Málaga nó, a pesar del interés de nuestras autoridades turísticas. Eso pienso  mientras leo los viajes de Marco Polo por Katai, a la par  que me disparan  unos flasheo de noticias: suspensiones de vuelos por las nieves, investigación de los viajes privados de miembros del PP, estafa por la venta de billetes de viajes de Air Comet. Algunos debieran quedarse quietecitos a esperar a los chinos, con la misma alegría con la que  recibíamos a Mr. Marshall.



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