Ante la rebelión de los
alcaldes socialistas malagueños
Leo con sorpresa una
noticia dada por el ABC, que alguien me ha enviado por la mecánica de la
comunicación de actual, que al Comité Provincial del PSOE convocado para la
ratificación de los candidatos a diputados provinciales no acudieron el 30% de
sus miembros, y que un tercio de los asistentes se abstuvieron por su
disconformidad con la lista propuesta. Pensaba que el acuerdo entre las
ejecutivas Federal y de Andalucía para las diputaciones, había logrado una
“fumata blanca”.
No obstante, hace
varios días quedé también extrañado por dos tuits de nuestro Secretario
General, el compañero José L. Ruiz Espejo, en los que nos transmitía con
elogios la elección de los compañeros José Bernal y Patricia Alba, para
diputados provinciales. Aunque llevo demasiados años si extrañarme de nada,
cogí la calculadora y comparé los datos de las recientes europeas y municipales
en los pueblos de Marbella y Alhaurín de la Torre por los que se presentaron
ambos. En Marbella bajamos de las elecciones europeas a las municipales el
14.5% de los votos, en Alhaurín nos dejamos el 40%, y tan amigos, toda vez que
en toda la Provincia bajamos en las municipales el 12.5%.
No puedo acusar a los actuales
responsables de la Comisión Ejecutiva Provincial, del devenir de nuestra
organización local, porque ellos solamente patinan y se resbalan sobre la senda
instalada de la llamada “cultura de Partido”, que domeñada por nuestras
estructuras, hemos producido lo que muchos han llamado una “ruralización” de
nuestra organización.
Ante los resultados de
los pasados comicios municipales, y frente al
escuálido PP de las generales y europeas, hemos perdido más del 11% en
las municipales. Es decir nos han derrotado en casi todos los feudos de más población
en la provincia. Inmediatamente nuestros portavoces han dicho que hemos ganado
en número de concejales, y ayuntamientos, pero no han destacado que menos de
500 votos nos han costado ganar los ayuntamientos de Montecorto y Serrato, es
decir, no ha salido cada concejal a algo menos que 56 votos, mientras que para
sacar un concejal por la ciudad de Málaga han tenido que votarnos 6.500
ciudadanos.
Cuando más empatía se
demanda para unir nuestra organización, cuando más sentido de autocrítica se
necesita, cuando más se necesita corregir nuestra acción en la Provincia, nos
encontramos con los frustrantes enroques de toda la vida. Se nos llena la boca
y somos por estrategia un partido de gobierno, pero de esta manera estamos
cabalgando por el camino errado, y como me decía un compañero, “somos campeones
de las aldeas galas”, pero alguien se empeña en darle una patada al tarro de la
pócima de Asterix.
Curro Flores
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