UN "YUYU" CON VOX


Un “yuyu” con VOX
La Alameda Principal de Málaga en el nuevo otoño del cambio climático, me obsequió con un paseo matutino entre el bullicio de jóvenes camino de la playa quemándose las manos con un cartucho de castañas asadas, y miles de chanclas de los turistas  desparramados por dos inmensos buques que reposan y roncan junto a la Farola.
Cruzaba a la carrera, cuando una mano amiga me hizo stop, era una querida periodista, que tomó sus hábitos de pluma y micrófono, en los años en los que me desparramaba en ruedas de prensa para contar la buena nueva, o vieja, de mis labores municipales.
Lo que aventuraba como un saludo breve de gran afecto, se convirtió en una charla, que no ha dejado de preocuparme. Sorpresivamente, me preguntó como veía la cosa de cara a la jornada electoral del 10 de Noviembre, a lo que me entraron las ganas de contestarle, -por un lado ya ves, por otro, qué quieres que te diga.
Prosiguió, ante la perplejidad de mi gesto-respuesta, contándome que ella que se iba a abstener había decidido votar con todas sus fuerzas y hacer militancia entre los suyos, tras haber sido enviada a cubrir el mitin de campaña de VOX, que se había celebrado en Málaga, con su cabeza de cartel Santiago Abascal.
Primero me dijo, que su técnico se había mostrado reacio a entrar ante la atmósfera  aguerrida, de asistentes y convocantes, inusual para él, que había vivido mil batallas electorales durante muchos años; que su directora y ella estaban estupefactas, ante la cantidad de barbaridades que soltaron en sus proclamas, las que eran vitoreadas con fervor por sus seguidores, y sobretodo la falta de verdad en las referencias históricas que se utilizaron por el orador principal.
Lo que ya colmo el vaso de su indignación, es cuando el joven jefe de prensa de VOX, al parecer un periodista jovencito, les espetó al grupo, -¡A ver lo que contáis!, lo que como suena en el argot, es de esas amenazas ladinas contra la libertad de prensa, que tanto se deben de proteger en la profesión de informante.
Con el “yuyu” a flor de piel de mi entrañable amiga, ante tantos desconsuelos, me sentí reconfortado, por no haber tenido que sacar mi vademecum de razones, por las que había que votar al PSOE, o más, incluso para no abstenerse.
Las tres derechas con sus graduaciones entre extremas, disimuladas y entrenadas, no siente empacho, como en Andalucía, de saltarse a la torera los cordones sanitarios europeos ante los movimientos extremos populistas. Lo único que puede parar su juego para provocar la abstención, es un voto masivo para continuar con nuestro progreso, animadamente democrático, que siga alejándonos de nuestro pasado más oscuro, y no nos haga retroceder al lejano paisanaje de nuestras intolerancias patrias.
Curro Flores

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