LA
FERIA EN NÚMEROS Y LOS NÚMEROS DE LA FERIA
Hoy,
San José de Calazans, según mi calendario onomástico preferido, él de mi
puntual amigo, Luis Reina. Francisco de la Torre, ocupa los titulares locales
del balance de la Feria; al tiempo que “más suman” los enfermos de la
listerosis, los detenidos en Biarritz, y los “bypass” del Rey Juan Carlos.
Ayer,
un periodista local, se preguntaban de que algoritmos mágicos salían los datos
de la Feria, con los que el Alcalde, y los concejales concernidos por el
trabajo festivo, aparecían en una rueda
de prensa, inmediata al ciclón ferial dando los resultados. Por mi experiencia,
la estrategia consiste, en la del anuncio de la “medalla del amor”, “hoy te
quiero más que ayer, y menos que mañana”.
En
una de las ferias que organizaba, cuándo las estadísticas se llevaban con los
dedos, el primer síntoma de éxito, fue la subasta de los espacios públicos. Los
responsables de Vía Pública, llegaron temblando, porque un feriante disputando
a otro cien metros cuadrados, se llevó la oreja del rival de un bocado, la
primera oreja de los festejos. Otro reflejo de los buenos resultados, me lo dio
mi añorado amigo, Francisco Moreno, propietario de una discoteca-pub en la Plaza de Uncibay, quién donó al
Ayuntamiento, un millón de pesetas, tales habían sido parte de sus importantes
beneficios en el sarao del Centro.
El
año en que Pedro Aparicio, empezó a ponerles números a la Feria del Sur de
Europa, el primer numerito fue el de los asistentes al primer pregón y la vista
de los fuegos artificiales en el Parque, fue tal la avalancha humana que nos
sorprendió, que apenas teníamos recursos para cuantificarla. La solución nos la
ofreció el titular del periódico de más tirada local, que cuantificó los
asistentes de la Romería Urbana al día siguiente, en 500.000; así que unos
bastantes más que los quinientos mil se apavaron mirando los rayos de colores.
Cada año la cosa subía más que los
cohetes, incluso las esposas de algunos de los pregoneros, chinchorreaban sobre
cual de sus maridos había tenido más “peña”.
Todos
los equipos municipales que coordinaba, a toda prisa, y sin móviles, ni
“ordenatas”, venían con sus “papelorios”, para que se pudiera ofrecer un
balance exhaustivo al terminar la Feria. Se les pedía a los de la policía y
sanidad, que fueran cautos, para no convertir los “titulares” en sucesos. De
todos los datos que nos aportaban: aforos, tráfico, consumo, turismo,
transporte, asistencias, espectáculos, economía, etc. Me sorprendía
especialmente el de la repercusión económica de la Feria, porque los miles de
millones, crecían exponencialmente, y a mi me bailaban sus números más que la
gente, pero los sabios de la economía tienen una bula de fe, que para si
quisiera el más sabio en cualquiera de los otros oficios humanos.
Así
que la Feria más larga de la historia, ha sido un éxito, con su equis por ciento más de todo, y si
alguno quiere ser más exacto que invente otro algoritmo festivo, pero advierto,
éste funciona a pedir de boca, y tiene satisfecha a casi toda la afición desde
que se inventó.
Curro
Flores
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