Aute
y la Serenata de la Luna Joven
Finalizaba
una exitosa feria de 1985, y augurando el descanso de las cigarras malagueñas,
nos sorprendió el haber contratado un concierto de Luis Eduardo Aute, dos días
después de las fiestas, por razones que difícilmente pudiera recordar, pero que
me dejaron asombrado. La cosa tenía poco remedio, pero tuve la suerte de la
amistad con su representante que nos lo aplazó quince días.
Salvo
la calidad del artista, y nuestro compromiso, el evento carecía de explicación,
así que me imagino, se me ocurrió la idea de arroparlo en un ciclo de
conciertos de música joven, de los que se venían celebrando por doquier en
España con la llegada de los ayuntamientos democráticos. Como estaba pez de
pop, rock y compañía, me asesoré por el amigo Juan Gámez que llevaba los
programas de música juvenil en la Cadena Ser, y de él me aparecieron los
nombres de Objetivo Birmania, Olé Olé, Mecano, Kiko Veneno y Martirio, Alaska y
los Pegamoides de los que no tenía idea de su existencia. Hecho los carteles con ellos y Aute, creí la necesidad de
bautizarlos, y en una noche con mi equipo y mis creadores de cabecera Manolo
Morales y Paco Santana, nos dio por soltar ideas en una tormenta de secano
agosteño, así entre miles surgieron las palabras serenatas, luna y joven, que
dieron pie con las imágenes del gato y la luna, a las señas de identidad que
han pervivido durante treinta y cuatro ediciones.
Los
primeros conciertos fueron un completo éxito, también económicamente, demasiado
para nuestra impericia. El último, el de Aute, coincidió con la llegada del
alcalde, Pedro Aparicio, quién no conocía de la existencia del invento musical
de su concejal de Cultura y Juventud, ni Internet y menos móvil en la época,
así que preparé la cosa para que asistiera a una noche que como se preveía fue
de aleluya, Luis Eduardo y sus músicos, no sin resistencia, subieron al
escenario para ofrecernos un recital excepcional ante miles que entonaban sus
canciones a la par que iluminaban con sus candiles de bolsillo de libertad el
coso de La Malagueta. Guardo en el recuerdo una foto del alcalde, con el
cantautor acompañados por Rafael Pérez Estrada y Ángel Caffarena, como no la
aceptación por parte de Aparicio, que aumentó mi activismo municipal
exasperante.
Es
ocioso decir que durante tantos años, y también debido a la buena continuidad
que le han dado mis sucesores municipales, por los distintos escenarios de la
celebrada Serenata de la Luna Joven, han actuado lo mejor de lo mejor de los
artistas del panorama nacional e internacional, que me ahorro citar pero que
seguro están en el recuerdo como noches mágicas de la vida de los asistentes.
Solo lamento que en aquellos años cachés y precios populares estaban al
unísono, y por sorpresa empezaron a subir los grupos españoles, para el pavor
de los organizadores de los conciertos, mayormente ayuntamientos; era un oasis
la presencia de Joan Manuel Serrat y Juan Luis Guerra que mejoraban y cuadraban
nuestras cuentas.
Hace
unos días murió el excepcional artista Luis Eduardo Aute, quién me ha evocado
aquellos felices años desde el confinamiento, hoy en su recuerdo, nada más que
se me ocurre brindar porque el gato se iluminara con la luna de nuevo, y
podamos celebrar la treinta y cinco edición a todo ritmo y calor humano de La
Serenata de la Luna Joven.
Curro
Flores
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