Rajoy en la farmacia
con Bárcenas
Con la pose de
insuficiencia que da estar suscrito a nuestros sospechosos habituales medicamentos
que figuran en la tarjeta de la seguridad social, delante de los apuestos y gentiles farmacéuticos,
íbamos los longevos del barrio guardando cola o mostrador, hasta que despachado
el más cano, tomó la puerta no sin antes lanzar unas perlas a gusto y a gritos
contra el copago, maldiciendo a todos los santos patronos de Rajoy y Bárcenas,
dejando en el habiente una letanía de ora
pro nobis contra los titulares Mariano y Luis. Mientras me buscaban las
cajitas de las pastillas, pensé sobre
como estaría el ambiente en el banco de alimentos o en las ventanillas del INEM.
La verdad es que esta
pequeña cosa, me han hecho olvidar los
parabienes recibidos por nuestra política económica de macro indigencia en el
mercadillo de Davos; por como contribuir a aumentar el grado de conocimiento de
Juanma Moreno, para que lo voten menos; del crimen a mi paisano de los cascos
azules por el fuego israelí; de la continuación del expediente de Errejón en la
universidad malagueña; de la catástrofe de Ucrania entre las estrategias de
Soros y Putin; amén de consultar a la pitonisa sobre el cara o cruz de Grecia.
No sin antes acordarme, de lo más sagrado de Wert, que ha aprendido a pillarnos
por sorpresa en su lucha contra la educación y la cultura, con su nuevo plan de
exprimir los estudios universitarios a
darse un garbeo por la facultad, botellón incluido.
La salida de la cárcel
de Bárcenas, me ha demostrado que a veces el tiempo en el penal hace milagros,
el silente ex senador, el de la peineta, se mostraba como un Demóstenes
explicativo y cordial con los periodistas, amagando y no dando, como si se
hubiera empapado el Conde de Montecristo y los apuntes del mismísimo Mario
Conde ¡qué portavoz ha perdido el Gobierno para contar los desmanes del Consejo
de Ministros!
Pero con el sobrero
Mariano, no va nada de las acusaciones de Bárcenas, él no tiene tiempo para
pequeñeces, porque él sigue con su plan de gibarizar nuestros destinos, eso sí, para aumentar la
deuda a la par de reducir la prima de riesgos, hasta que los primos paganos no
demos más de sí y lo mandemos con los suyos, Arriola incluido, a las páginas de
apuntes de un nuevo tenaz tesorero que anote con caligrafía indistinguibles las
mamelas recibidas y los sobres repartidos por los servicios prestados.
Y en copago varias
elecciones por delante, pero la definitiva se hace la rácana, como si con
tantas píldoras y el monedero vacío, el personal estuviera para muchos trotes.
Curro Flores
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