SE ABRIÓ EL TABLERO DEL CONGRESO


Se abrió el tablero del Congreso
Con escasez de votos y limitados por los primeros escarceos de lo que se pueda ir acordando o no, nació nuestra nueva mesa del Congreso. El hijo de “Lalo”, presidente ¡Eureka!, aquel ejemplo de obrero luchador vizcaíno, encarcelado por su actividad en los sesenta contra el régimen franquista junto a Ramón Rubial y Nicolás Redondo, se sentiría contento de que Patxi haya asumido el difícil papel de hacer navegar un tablero, entre tormentas y marejadas sin treguas, alma de soldador de naves puede que le quede. A su derecha Celia Villalobos que puede tomarse un respiro con Candy Crash o Frozen, mientras hace el control de liendres de los oradores, y a su izquierda Micaela Navarro, aceitunera de Jaén como los de Miguel Hernández pero en femenino.
Los tres simbolizan el final de una historia, que curricularmente los define como luchadores por sus ideas, personas inteligentes y “espabilas”, sin orlas académicas, tan escasas en el franquismo, pero con un quehacer público revalidado por las comunidades de dónde provienen.
He elegido el tablero de ajedrez, porque cada equis tiempo, aparecen las garras del “Oso de Bakú”, Gary Kasparov, el otro día las asomaba porque a su enemigo político Putin,  se le está moviendo el suelo por los precios del petróleo. Es el momento que escojo para releer su libro, “Cómo la vida imita al ajedrez”.
Cada pieza en su casilla, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, tienen que mover ficha para ocupar el centro y gobernar la partida de una manera cómoda, a pesar de sus preferencias de galopar por la derecha o por la izquierda.
Cada cual a su manera, representan el espíritu de la Transición, a la que deben guardar respeto por sus logros, pero de la que deben alejar los asentados vicios de la costumbre. Y aunque la partida está fijada para un cuatrienio, deben evitar convertirla en una ignoto  y rápido juego de simultáneas.
La generación de Patxi y los nuestros, pasó de las botas de piel vuelta y la pana, al uniforme institucional, con el paréntesis de la arruga es bella. Ahora resulta que nuestra generación española mejor formada, es de grandes superficies, de usar poco y tirar mucho, como manda don Amancio de Forbes, de universitario con olor a zorruno de pantalla táctil y a contenedor asiático, que no del sudor de maniobras de los quintos o de  los capachos de recoger aceitunas.
Hay que aprender a evitar las maniobras de distracción de los nuevos telegénicos, pero eso sí no se les ocurra poner la cara de la loba de Roma desairada por eso de que amantó el nacimiento de un imperio, y empiecen a poner en la agenda de su móvil el cumpleaños de Dieguito para regalarle su cosita, por eso de que en los juegos de tronos hay que parecer condescendiente con los descendientes.
Curro Flores





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