SUSANA Y JUANMA CITA A CIEGAS


Susana y Juanma, cita a oscuras
En la división territorial de la cercana y ya vieja España, los sucesos de la Ceuta gaditana y la Melilla malagueña, hubieran puesto concertinas y pelotas de goma, copando el orden del día de la cita entre la reciente  presidenta de la Junta de Andalucía y el neófito regente de los populares andaluces;  se estrenan en el oficio de verse a solas,  conocerse casi a oscuras y con todos los focos apuntándoles.
Como dicta la realidad y asumen las encuestas, el paro y la corrupción, tristemente se encaraman en el top ten de la crisis, es decir, serán los temas, y amén de las voluntades políticas y lealtades institucionales, las que se presumirán o echarán en cara según vaya la cosa, pasaremos de Susi y Juanmi a Doña Susana y Don Juan Manuel. Porque cuando el andaluz te habla de don y usted, ya se sabe la retranca.
Paro y corrupción, buscan unánimes y certeras soluciones de la buena política, urgencia y acuerdo. Cambiar la publicidad  de la alergia congresual del PP andaluz, henchida de la buena voluntad y oposición constructiva. Es decir, pasar del placebo musical para los medios y militantes complacientes, a la letra desnuda de un acuerdo serio, con la que puede ganar centro y algo de cetro el Sr. Moreno. La cosa es compleja, porque lo que se necesita  dista mucho de la política de su alma mater Génova, y no creo que el “caricantano” goce de autonomía suficiente a la vista de su oficio y currículo popular.
Ucrania nos lleva por los caminos de la nueva guerra fría del capitalismo global por territorios nacionales de influencia. Putin, ex alumno de las aulas para espías de Andropov, lanza órdagos temibles a Obama, mientras la UE se pellizca entre cancillerías obsoletas. Los ucranianos de Málaga siguen los domingos a las cinco de la tarde en la Plaza de la Marina descarnando inquietud.
Seguir las noticias  es un pesar en todos los sentidos,  hasta la ceremonia de los oscars, se tiñe de negro para premiar el retrato de la infamia de la esclavitud, lo de Espartaco nos resultaba más distante. García-Margallo, que nos dio el verano con las colas en el parque temático gibraltareño, no la ha visto más gorda que la de Ucrania desde la caída del Muro, nosotros tampoco, ni más desmañados para desliarla que los actores principales del conflicto.
Rajoy sigue dándose palmas por lo bien que lo ha hecho, Del Nido se incuba, el obispo Munilla echa ceniza mezclando toros y fetos, Blesa ofende,  a una joven parada le rompen una vértebra para conseguir un empleo, y el Carnaval continua hasta que el entierro de la sardina nos siga perpetuando en la cuaresma lóbrega de la crisis.
Curro Flores




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