Tele Iglesias
El bochinche catalán ha
terciado tanto en la política que ha trastocado el orden del día correcto de
las próximas elecciones generales. España debiera estar hablando de la creación
de empleo no vergonzante, de los bancos de alimentos, del pacto casi definitivo
por la educación, y muchos etc., que conforman las necesidades, en la batalla
por mejorar la cohesión social y el bienestar de los ciudadanos. Pero como
orates, nuestros oradores nos tienen maniatados al maniático juego de los
patriotismos rancios.
Es decir, pongo la
televisión, y aparece Pablo M. Iglesias en una rueda de prensa, recién salido
de su primera entrevista con Rajoy en la Moncloa, y amén de ser noticia como el
primero de sus encuentros., lo frustrante es que se produzca para hablar de la
marimorena que se ha producido en el flamante que no brillante Parlamento de
Cataluña, por su mayoría independentista. –“Cada loco con su tema” como nos
canta Serrat, pero es conveniente que no nos pasen sus locuras a los demás,
para no distraernos de nuestras obsesiones por mejorar nuestra existencia.
La verdad es que no me
ha dicho nada nuevo, salvo la curiosa anécdota de regalarle al presidente el
libro de Machado, Juan de Mairena. No veo al líder de Podemos tan de Mahler y
de Bruckner como a Alfonso Guerra,
aunque se ha quedado con lo de machadiano y
ha añadido los jueguecitos de trono. - ¿Por qué no me ha dicho nada
nuevo?, quizás porque desde que se remontó en las europeas a Bruselas y
Estrasburgo, y me subsanó la curiosidad política, el mando a distancia cogió
una afección vírica y no me responde cuando quiero cambiar de canal, porque
aparece Pablo a todas horas y formatos, desde Wyoming hasta Ana Rosa, me falta
que me lo recete Arguiñano y que modere Estudio Estadio.
Él quiere difuminar su
pasado de “konsomolito”, y se propone como receta salvífica de todos los males
por los que estamos pasando los españoles, algo así como los lobos que van de
nuevo repoblándose por las sierras de Jaén, pero con piel de cordero por ser de
granja, porque salvo su coleta al uso se quiere mimetizar en cualquier votante
sea del color que sea.
El otro día en El
Intermedio, me hizo gracia, que le mandara un saludo a su padre habitual
seguidor del programa. No sé si esa referencia la hizo como conocedor de las técnicas
televisivas, para que puedan aumentar su grado de afecto y popularidad. Yo
escribo desde el sur, y el gesto más me recordó a las reacciones infantiles en
Menuda Gente del interminable Juan y medio.
Dice que sólo pactará
con el PSOE, si es para que Don Pablo resida en La Moncloa, pero de darles los
votos a Pedro Sánchez si saca más votos, ni hablar de la coleta. Es decir,
visto el plan, voy a apagar la tele, y a leer de nuevo el Juan de Mairena para
ver si no me he quedado con la copla.
Curro Flores
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