Un Puerto en el Morlaco
Los chiringuitos, a
toda prisa, dejan de ser chiringuitos junto a los rebalajes artificiales de
nuestras playas de la Malagueta y la Caleta para acoger a los turistas de ritmo
de trono. De las modestas construcciones se va pasar a sólidos restaurantes,
auspiciados por la nueva ley de a toda Costa suministrada por Arias Cañete, el
suministro del ramo, que haría enrojecer al ingeniero Peláez, aquel probo
funcionario de la demarcación costera malagueña que se lo llevaban los demonios
protegiendo el “demanio” público playero.
Pero al que le sobra
arena de nuestras playas es a Paco de la Torres, más engallado en la travesía a
nado del puerto, para representar el proyecto de Puerto del Morlaco, agente de
distracción, menos eficiente que los prolegómenos de la presunta huelga de
basura que inundan las noticias y los infundios locales.
El Puerto del Morlaco
es un sueño de aquellos que quieren pasar de la casa al yate, sin necesidad de
pasar por la zona de servicios, la Ciudad, sonada por los pitos de tráfico y
los gritos de los megáfonos de la asonada diaria.
Un buen dibujito, que
eso tienen los programas de ordenador, lo mismo da para encandilar con un
puerto, que con un rascacielo en la Farola, o un metropolitáno aéreo. Así
entretenemos el discurso ciudadano de proyectos y damos tarea a las tertulias y
a los plumillas, muy repetitivos por el ambiente hostil en que nos tiene la
crisis.
El Cónclave
Decía el iconoclasta de
turno del Cónclave, -ser la reunión de jubilados que se juegan un eterno futuro
laboral. En la época dónde se enfrentan las jubilaciones anticipadas, el
retraso de la edad de jubilación o el parado mayor de larga duración, aparece
en la forma de “BIG JOB”, la elección del futuro Papa. Los caminos del Señor
son inescrutables.
El Obispo de Málaga
quiere hacer caja con el valor del edificio del Cotolengo. La obra impagable de unas abnegadas monjas en
las playas de San Andrés con discapacitados psíquicos, ha dado como fruto un
hermoso edificio dónde realizan su labor en primera línea del paseo marítimo
Antonio Machado. Y más que cundir el ejemplo de venerar y respetar lo
ejemplarmente humano, a Jesús Catalá, obispo de Málaga, le ha cundido la prisa
por hacer caja del solar para acrecentar el patrimonio divino ¡qué diablos, al
Cóclave!
Las bolsas en alto
Todas las bolsas más o
menos viven la tendencia bajista de la crisis, para unos que se va, para otros
que se queda. Pero las bolsas que están en alto son las de basura en Málaga
capital, por la amenaza de huelga de los servicios de limpieza, convocada para
la Semana Santa, si la cordura no nos llega, o el milagro de un negociador
menos “ere” que Francisco de la Torre.
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