Una de espías
Los embajadores
norteamericanos en Europa no estaban preparados para dar explicaciones a los
presidentes amigos de la casa, y ya ni pedirlas, porque desde que las
maquinitas se han colado en nuestras vidas, pueden tener información de primera
mano desde su tableta encriptada con cara de no haber roto un plato. Pero
Snowden los ha puesto en vil aprieto y desde Obama para abajo a todos le sacan
los colores.
En esto de fisgar, uno
empieza olisqueando al enemigo y termina de voyeur insaciable, por eso queda
fino el revuelo de doña Merkel y cía; pero en esta historia amén de juego de
honorabilidades, parece que lo que se quiere salvar es que han descubierto lo
nuestro. Una señora criada entre las paredes sonoras de la Stasi, le entra en
el sueldo saber que la miran todos los ojos y sobre todo los de la familia,
porque entre las metáforas de su fe evangélica, está la de no fiarse de nadie.
Hoy desde que los
espías ni son tan sofisticados como Gillaume, Mata Hari, Leopold Trepper, Kim
Philby el mundo del espionaje ha cambiado del héroe sugerente de seriales y
películas, a unos señores de color pantalla del Silicon Valley, que nos pueden
pasar desapercibidos escabullidos en un botellón o atropellarnos con una
bicicleta. Aunque la mecánica es cara y necesita de los talentos de hackers
para ponerla en danza, como en la serie de Person of Interest una vez que la
has puesto en danza al manido gran hermano no se escapa nadie.
Los topos y los bondes
son estrellas vitange con neftalina de
tres mosqueteros, hoy tenemos los navy seal para los mamporros y tiros de
gracia, y juegan con los clones a exterminar las dudas. Quizás cuando uno se
siente como la víctima de Conspiración o El Enemigo Público y con El Informe
Pelicano en el cocotero, la única ventaja que se nos da, es que no hemos sido
secuestrado, bombardeados o magullados por los navy. Es decir, el chavalote que
nos bitea para arriba y para abajo, no nos ha puesto la alarma de peligroso a
los ojos de la NSA.
Obama que levantó
tempestades de entusiasmo y de orgullos necesitados, se le ha atragantado el
tema del espionaje y estoy convencido que no se atreve a entrar en la cuestión,
para que no le saque el portafolio de top secret, dónde se vean retratados
todas sus debilidades y miserias. Suerte que tiene Putin, que nadie le puede
echar en cara que no haga bien su oficio curricular de espía.
Aviso para que nadie se
llame a engaño, Susana Díaz debe buscar el encriptador de Roca, porque desde
que el portavoz Mario Jiménez, puso en solfa a la Base de Morón, por los
despidos de un buen número de sus
trabajadores, el mister la ha enfocado y puede que aprenda trianero de
tanto escucharla.
Curro Flores
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