UNA EUROPA EXTENUANTE


Una Europa extenuante
El defecto del virus ha sido más que el efecto mariposa en la última cumbre europea, aunque algunos primeros ministros se han pasando mariposeando jornada tras jornada, para ver si ganaba la trastada que marcaba la hoja de Rutte. Leído y oído la verdad es que se jugaba una partida simultánea entre veintisiete, con el hándicap que detrás cada cual llevaba la copla de sus países, que visto lo visto en la España plural, no rindo las ganancias en sus respectivos parlamentos a los “frugales” a la hora de ratificar sus compromisos presupuestarios acordados en Bruselas.
Mucho me ha aclarado la lectura de varios artículos de Xavier Vidal Folch y, el amigo Ignacio Martínez, europeísta informado de todos los vericuetos del galimatías del poder europeo, válgame el diablo, que si no fuera por el empeño que puse antaño, me hubiera quedado tan extrañado tal si leyera unos comentarios de una partida de ajedrez, por más empeño didáctico que dedica el maestro Leontxo García.
En fin gracias al coronavirus hubo “deal”, y según las crónicas fue algo así como coronar los ocho miles, Europa sale fortalecida, y nuestros líderes extenuados,  al menos, así lo parlamentaba Pedro Sánchez, que se jugaba la camisa y el cuello en los encuentros. Quizás más o menos informados los ciudadanos de a pie, si que llevan extenuados en ertes, paguillas o sin nada, todos los “lunes al sol” desde que se declaró la pandemia.
Esa extenuación me recuerda a una vieja leyenda urbana oída de pequeño, cuándo en una tarde de agosto a 40 grados a la sombra, Antonio Ordoñez se acercó a Gregorio Sánchez, para quejarse del calor que hacía en el albero, a lo que el antiguo albañil toledano, le dijo, -“para calor en el andamio, no te quejes”.
Nuestros líderes en Europa han dado un paso de gigantes, pero Europa ha celebrado muchas copas, y aunque algunos les gusta comparar y compararse, cada ocasión ha venido marcada por los políticos que supieron elevarse sobre las miopías locales, para construir nuestra Europa que, desde que somos veintisiete pasamos de los “frugales” a los “migajas”, con una caja de cambio que debiera de reducir el número de sus velocidades económicas.
Nos debemos felicitar, pero hay que cumplir los deberes con capacidad y puntualidad, pero también hay que extenuarse por ordenar los equilibrios presupuestarios en los países comunitarios, romper con los chanchullos de los paraísos fiscales de Holanda e Irlanda.
Curro Flores

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