Wikifugas
Daniel Ellsberg, el
hombre que fotocopió y filtró los Papeles del Pentágono, fue considerado el hombre más peligroso de los
Estados Unidos. Su acción facilitó un salto cualitativo en el papel de la
libertad de prensa.
Quizás no sea el
momento de rememorar todos los detalles de aquella hermosa historia, pero a los
cuarenta años de haberse producido, conviene revisar el estado de la cuestión,
una vez que la página wikileaks acaban de publicar los documentos secretos de
la guerra de Irak.
La administración Nixon
trató con todos los poderes que tenía en su mano; primero prohibir, luego
penalizar la publicación de los Papeles del Pentágono. La batalla del New York
Times y todos los periódicos norteamericanos que dispusieron de las fotocopias,
haciendo caso omiso de la postura gubernamental
y editando los papeles. Provocó dos acciones fundamentales, primero el
divorcio traumático de los medios de comunicación y el Gobierno; después la
sentencia favorable del Supremo de los
Estados Unidos a la libertad de los medios para publicar los documentos
clasificados como secretos.
Julian Assenge, actual
director de la página Wikileaks, su escasa y valiente tropa de colaboradores,
se han erigido en la Red, en los sustitutos universales de las cabeceras de los
medios de comunicación que
sustancialmente habían ganado una cruzada inolvidable.
Ellsberg llevó primero
sus fotocopias a los políticos contrarios a la guerra de Vietnam, fiado de que
su impunidad parlamentaria les permitiera actuar mejor en la defensa de sus
posiciones, y aclarar ante el pueblo americano las abominables realidades del
conflicto, pero no obtuvo resultados satisfactorios. Fueron el New York Times y
el resto de los medios de comunicación
más significativos, los que tomaron como primer deber la más alta responsabilidad pública de
informar a los ciudadanos.
Leía una entrevista al
Sr. Assenge y me llamó la atención la infeliz coincidencia de su pensamiento, con lo que siempre vengo barruntando, sobre el papel de
los medios de comunicación en la actualidad. El control de la información desde
las empresas propietarias, sujetas al juego de sus intereses con el poder, ha
convertido en almoneda el uso de la libertad de prensa; la aplastante presencia
de los equipos de difusión y relaciones públicas en los aparatos
institucionales ha confiado a un papel de anuncios gran parte de lo transmitido.
Eso sí, una vez
Wikileaks publicó los documentos secretos hemos asistido a su ordenación,
resumen y opinión por los medios más comunes, esquematizando las conveniencias;
eximiéndonos de la pesada tarea de rompernos las pestañas frente a la pantalla
del ordenador.
Los Papeles del
Pentágono no evitaron que Nixon, uno de los presidentes concernidos por la
grave responsabilidad de sus decisiones sobre la guerra de Vietnam, revalidase su elección, y con más éxito. Los
top secrets publicados sobre Irak, aumentan el tono de las voces de los que nos metieron en su gran mentira.
La señora Cospedal nos
asegura que si llegan los populares al gobierno se aclarará quienes fueron los auténticos responsables del 11M. La máquina de
la verdad debiera ser obligatoria ante la desfachatez de la super “bien pagá”.
Curro Flores
29 de octubre de 2010
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