¡Ya nos empapamos!
Tenemos agua para
lavarnos tres años, para regar las tierras dos, y los pantanos ocultan los
matorrales ¡ya no les quedan orillas! La elección de Papa nos ha calado por la
raíz nacional-católica hasta los twiters.
Pero tengo un sentimiento
de oscuridad y secano en los entornos de mis credenciales políticas. Aquello de
Ponferrada se aleja al infinito de nosotros, aquello de Blanco se queda en lo
oscuro, aquello y aquello, examen de conciencia, dolor de corazón y a veces
excluir la penitencia según valor en el mercado.
Se abren debates, se
trata de acercar al ciudadano simpatizante, se tocan y retocan los ejecutivos
entre enroques silentes. Pero en la calle casi nos transparentamos, cuando no
damos la sensación del viejo mobiliario urbano por almacenar.
La crisis puede servir
hasta para cambiar la política a quién no la tiene, y hace de las suyas. La
crisis puede servir para destrozar la Armada Invencible. Pero la crisis no
puede servir, para que los que han hecho vocación ideológica con los más
débiles, se vean con indiferencia, y,
con y como impertinencia.
¿Qué es lo que falla?
De todo los dictámenes que acumulan las páginas de nuestro PSOEleak particular,
el más cierto, es el único que se puede buscar y encontrar, el deber de
cercanía con los ciudadanos. Unos los centrarán en imágenes no gastadas, otros
en cambios en la acción política, otros en adaptarnos a los signos de los
tiempos y recuperar lo de juventud divino tesoro, sabiendo que se va para no
volver.
Lo cierto es que aunque
la agenda política venga marcada y por
devenires previstos, nuestras circunstancias y las de España no ocultan un
calendario de emergencia. Frente al PSOE tenemos al peor ejecutivo de la
democracia, el que más ha torcido los deseos de los ciudadanos, y más angustia
social ha creado. Y nuestra oposición real y directa tiene el crédito del ruido
del vuelo de un moscardón.
Nuestra democracia se
ha convertido en más vertical que horizontal, elija: aparatos de partidos,
empresarios, sindicatos, colectivos ciudadanos, etc. Al punto que en lo básico
podemos sentir que nuestra representación resulta fácil ponerla en almoneda
cuando las circunstancias no acompañan.
¿Qué hacer? Despejar
inquietudes y la primera no aferrarse al manual de toda la vida, que se ve que
en esta emergencia tiene distorsionado el GPS. Estamos calados hasta los
huesos, porque nos hemos empapado de nosotros mismos.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario