EN VIVIENDA SUSPENDEMOS CUM LAUDE (II)
Desconsolado y pasmado puede uno quedarse si Pedro Sánchez, octavo presidente de la democracia, nos dice que es necesario un gran pacto para solucionar el problema de la vivienda. Antecede el anuncio del acuerdo presupuestario con sus socios de gobierno con un pacto para la elaboración de una nueva ley de viviendas.
Eran mejorables las formas en que cada uno de los partidos gobernantes han señalado las líneas maestras de lo convenido, más, cuándo los opositores van a degüello y, no quieren quitar el mantra del pelo de la dehesa de Podemos, comunistas de rigor.
Si unos se equivocaron en explicar sus apretones de mano, los que les llevaron las manos al cuello del PP y VOX, están para mandarlos a tomar viento a la Farola.
Pacto comunista, gran chifladura. Si algo hay que destacar en la política soviética, es que en muchos años estuvieron más interesados en llevar a Gagarin al espacio que dotar de viviendas al sufrido proletariado y, con los años le pusieron todas las medallas al joven ingeniero Boris Yeltsin, todavía sereno, quién dirigió la construcción de los pisitos de paredes de cemento en el distrito de Ekaterimburgo; lo cubano insufribles desconchones, y hay que ver las cosas, los chinos andan con el catón de Friedman, chapado a lo Deng, con una crisis de sus empresas de edificación, para ajustarse la correa de los aficionados a los cracks financieros.
Si tiramos para sus fueros neoliberales, nada más nos pueden mostrar los populares el terrible ejemplo la gran ruina de la burbuja inmobiliaria, para más inri, la compra de 30.000 viviendas municipales, más otras poquitas, por el fondo buitre de Blockstones.
El alquiler está inexplicable, nadie con un sueldo inseguro de mil euros, puede meterse en un piso que como mínimo cuesta, en el mejor de los casos, quinientos al mes. Tampoco lo de controlar su mercado es más izquierdista que lo que hacen en New York y Berlin, bastiones del intervencionismo.
Quieren recurrir al Constitucional, manda tela, me imagino será para que les señale la letra del derecho elemental a la vivienda que se consagra en nuestra Carta Magna.
La verdad hay que acabar con tantos desafueros ideológicos y poner más eficacia, consensuar una Ley de Vivienda, aunque los tiempos no están para lírica, un poquito de Pactos de la Moncloa, niñitos. Fabricamos ninis, y desempleados instruidos, gran derrota del sistema, encima algunos son tan pretenciosos que no se conforman con un bloquecito en la RUE DEL PERCEBE, y quieren piscina y padelcito en su urbanización. Pero la tarea concreta es construir, sin premiosos y costosos gastos administración, contribuir a un ejercicio decente de colectivos que se gestionen sus construcciones, marcar con líneas rojas los abusos de políticas de rentas por alquiler, subvenciones a las adquisiciones, con apoyo a las políticas crediticias menos onerosas y escopetas para despacharse con los buitres a fondo.
Curro Flores
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